ACERCA DE VICENTE BLASCO IBÁÑEZ1

Por Ricardo Serna


   Numerosas y contundentes huellas de su peripecia vital legó para la posteridad el célebre novelista español, nacido en Valencia en 1867. Dejando a un lado su infancia y primera juventud, hay que destacar sus estudios de Derecho y su pronta militancia en el Partido Republicano. Se vincula tempranamente con artistas y escritores, siendo secretario -por ejemplo- de Fernández y González, de cuya influencia no se verán libres sus primeras obras. En 1891 fundó el periódico El pueblo, de clara inspiración republicana. Se ligó enseguida a Pi i Margall, aunque más adelante formaría su propio partido. En 1909 lo vemos en Argentina, luchando por sacar adelante las colonias Cervantes y Nueva Valencia, proyecto colonizador un tanto utópico que fracasó por falta de una adecuada capitalización. Incansable trotamundos, en 1914 se le localiza en París, ciudad desde la que trabajó por la causa de los aliados y donde escribió su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), que obtuvo un sonoro triunfo en los Estados Unidos y con la que inopinadamente logró en poco tiempo una considerable popularidad. Debido precisamente a su fama, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Washington en 1920. Durante la dictadura de Primo de Rivera se exilió en Niza. Influyen en su estilo y forma de escribir tanto el naturalismo como el realismo costumbrista, aunque a mi modo de ver, sus libros no mantienen un naturalismo de fondo, sino más bien un estilo meramente descriptivo y funcional que poco debe al naturalismo francés de Zola. De sus muchas obras sólo citaré aquí La araña negra (escrita en 1892 y publicada en 1975), novela muy interesante por cierto, La barraca (1898), posiblemente la más conocida, Entre naranjos (1900), donde se hace patente la influencia de D' Annunzio, Los argonautas (1915) y su reportaje La vuelta al mundo de un novelista (1927).
   De su vida masónica se sabe poco. Debió ser iniciado en la Francmasonería en la logia Acacia nº 25 de Valencia, en la que ocupó el atril de Orador y en cuyos cuadros lógicos figura con el nombre simbólico de Dantón. En su seno debió ser exaltado a compañero y finalmente a maestro.
   Conviene recordar que Vicente Blasco Ibáñez, uno de los escritores más célebres de los adscritos sin ambages a la masonería, es figura indiscutible de la literatura de entresiglos, y su obra ha dejado una huella indeleble en la historia literaria española. Murió en Menton (Francia), en 1928.

 

1 Publicado en la revista La Acacia, Nueva época, Nº 8, Zaragoza, junio 2000, p. 8.