LA CENSURA Y EL COMPROMISO1


Por Ricardo Serna

Estrictamente Prohibido
Eliseo Bayo
Editorial Prensa Ibérica
Madrid, 1998
300 páginas

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   Hace un año por estas fechas, leí un libro que todavía hoy tengo fresco y presente en la memoria. Hablo de Estrictamente prohibido, del aragonés Eliseo Bayo. Lo traigo aquí en esta ocasión porque tras releer sus densas y contundentes páginas, me siento en la obligación moral de hablar de su contenido.
   Eliseo Bayo (Caspe, Zaragoza, 1939) es uno de esos pocos escritores que nunca te dejan indiferente con sus palabras. Periodista innovador, viajero incansable, hombre culto, liberal y de señalada personalidad, hace gala de un agudo sentido crítico y de un trato humano distendido y cercano. Cuenta en su haber con títulos tan significativos como El miedo, la levadura y los muertos (1968), En la pendiente (1969), Los trabajos duros de la mujer (1970) o el más reciente Cazadores de sombras (1996), novela donde se nos relata una sugerente aventura en la selva del Amazonas.
   En relación con Los trabajos duros de la mujer, publicado por la editorial Plaza y Janés en 1970, deseo comentar que en la fecha de su aparición se le tachó de libro rupturista, conmocionó muchas conciencias, escandalizó a más de uno y fue muy bien recibido, en cambio, por los círculos feministas de la época. En Estrictamente prohibido se incluyen cuatro de los reportajes editados entonces, que no tienen desperdicio.
   Habría que señalar antes de nada que la entrega contiene catorce reportajes acerca de la penosa existencia protagonizada por gentes marginadas durante la etapa de despegue industrial de la España cerrada de los años sesenta. Se trata de un libro testimonial, duro, necesariamente subjetivo, que recorre con asombroso realismo ácido esa España en blanco y negro de nuestro más reciente pasado histórico. Una obra que nos traduce el dolor y las angustias de un puñado de personas cuya pelea cotidiana limitaba con el esfuerzo inhumano, y cuyo alivio mayor era en ocasiones la propia muerte. Todos los reportajes incluidos en este volumen fueron prohibidos en su día por la censura y "ninguno de ellos vino al mundo como se merecía, en paz y en libertad", según se lee en el Prólogo. No cabe duda de que el autor, valiéndose de este género tan especial de reportaje social, a medio camino entre el relato y la denuncia, pone su pluma al servicio de los más desfavorecidos, procurando que sus reportajes hagan mella en la sociedad de la década de los sesenta.
   A los jóvenes que no vivieron conscientemente esos años, el libro de Eliseo Bayo puede descubrirles un mundo, geográficamente cercano, de cuya existencia ni siquiera sospechaban. Y a los que, a pesar de haber vivido los años sesenta como chiquillos o adolescentes, no hemos tenido la desventura de carecer de lo esencial, también nos enseña a entender que la fortuna no sonríe a los seres humanos con equidad.
   Y lo más curioso de este libro es que, a pesar de la crudeza de los contenidos y de la preeminencia absoluta de los argumentos de fondo, todavía se aprecia la riqueza literaria que las piezas conllevan en su forma. Es decir, queda constancia del cuidado literario con que el escritor ha ido confeccionando cada uno de estos reportajes. Se hace gala, en la mayoría de ellos, de un amplio y preciso vocabulario que no resta naturalidad a lo narrado, y se introducen diálogos breves y algunos monólogos intercalados en la línea descriptiva, lo que vivifica más aún, si cabe, el desarrollo de los mismos.
   No exagero lo más mínimo al afirmar que Estrictamente prohibido es un libro tan apasionado como apasionante, fruto de experiencias vividas y referencias cercanas. Un libro importante y serio, en definitiva, que conviene leer y meditar. Aunque, eso sí, a ser posible durante un día soleado y gozando de buenos humores.

 

1 Publicado en la revista La Acacia, Nueva época, Nº 8, Zaragoza, junio 2000, p. 8.