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MASONES EN EL CÓMIC
La Masonería y Corto Maltés, de Hugo Pratt
Por Ricardo Serna
Mi gratitud al profesor
José Antonio Ferrer Benimeli por la deferencia
que tuvo al prestarme su ejemplar italiano de Favola
di Venezia para la preparación de este ensayo.
Y por la idea de emprenderlo, que también fue suya.
Agradezco igualmente al profesor Luigi
Pruneti su pronto y desinteresado apoyo bibliográfico,
sin el que no hubiese sido tan grata la ejecución
de mi estudio, ni tan feraz el resultado.
A Antonio Ceruelo, reconocido fotógrafo,
por su montaje técnico para la presentación
del trabajo en el X Simposio de Historia de la Masonería
Española.
Y a mis amigas Chiara Gervasi y Claudia
Petronio, por el sostén que me dieron ambas a la
hora de traducir algunos giros y parágrafos en
los textos de la edición italiana de Lizard.
A modo de umbral
Sobradamente conocida nos resulta hoy la
definición de cómic. El vocablo procede
del término inglés comic, y en español
lo concretaríamos afirmando que se trata de una
serie secuencial de viñetas con desarrollo narrativo.
Por extensión, denominamos igualmente cómic
al libro, revista o publicación que contiene ese
tipo de historietas dibujadas. En la actualidad, el cómic
goza de un mercado expansivo dentro del mundo desarrollado,
constituyendo per se un negocio en alza que deja copiosos
beneficios a las editoriales que lo trabajan debidamente
y a los creadores profesionales con un cierto nivel de
prestigio. Se nos antoja que el cómic, más
que un tipo de arte o un subgénero literario, es
ya, a estas alturas, un modo peculiar de lenguaje gráfico
que propende a popularizar la comunicación social.
De la biobibliografía de Pratt.
Unos apuntes.
Hugo Pratt nació
el 15 de junio de 1927 cerca de Rímini (Italia),
aunque a veces se le adjudica erróneamente cuna
veneciana. El equívoco proviene del hecho de que
él mismo se consideraba veneciano por la ligazón
familiar con la ciudad y por sus vivencias, aventuras
y correrías de infancia y juventud en las calles
de la sugerente ciudad de los canales, especialmente por
el gueto judío de la urbe, que llegó a conocer
bien. Por otra parte, Venecia tuvo siempre para Hugo Pratt
el inigualable marchamo de la aventura y el misterio,
predilección que jamás ocultó, y
menos durante sus contactos con la prensa. El amor por
Venecia, por sus edificios, puentes, callejuelas, rincones
y símbolos esotéricos, llena muchas de sus
viñetas, convirtiéndose de esta manera la
ciudad en telón de fondo de numerosos relatos.
La rama familiar de los Genero, a la
que pertenecía su madre, procedía de la
ciudad española de Toledo y eran de origen marrano-sefardí,
convertidos al catolicismo por la fuerza debido a las
persecuciones sufridas en la España del siglo XIV,
allá por 1390. Con esta rama de los Genero estaban
emparentados a su vez los Toledano y los Azim, sopladores
de vidrio en la localidad de Murano.
El joven Hugo vivió en un marco
familiar ubérrimo en leyendas y mezcolanzas culturales,
factor que le ayudará -junto con la experiencia
de sus viajes posteriores- a crearse un vasto mundo interior
en el que la fantasía enriquecerá vivamente
el campo del mito. "Un día -cuenta el propio
Pratt- uno de mis tíos me acompañó
a una plazuela recóndita muy cercana a San Marsial
y me enseñó un murciélago de mármol
verde colocado dentro de un nicho de alabastro. Me explicó
que era el símbolo de una secta de aventureros
sarracenos, aliados de los Templarios y de los Caballeros
Teutónicos". En un ambiente así, tan
pletórico en leyendas y fantasías, no es
de extrañar que la mente del artista en ciernes
se encaminase con decisión por la senda creativa.
Pratt no se quedó varado en
el acogedor localismo de su Italia natal, sino que se
interesó vivamente por acumular experiencias de
carácter internacional, ya que sus viajes por el
mundo -numerosos países de Europa, América
y África no le fueron ajenos a lo largo de sus
días- le abrieron a experiencias enriquecedoras
que luego quedaron reflejadas de alguna forma en sus dibujos
e historias. El viaje, como vehículo de contacto
con otras culturas y modos de pensar, constituyó
para él una herramienta vital sin la que no entenderíamos
bien la filosofía de personajes tan curiosos como
el mismo Corto Maltés, protagonista de Fábula
de Venecia.
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Portada del
libro de cómic Fábula de Venecia,
de Hugo Pratt
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De la peripecia biográfica
de Hugo Pratt sería bueno destacar algunos episodios.
En 1945 fundó en Venecia, junto con cinco amigos
-Faustinelli, Bellavitis, Ongaro, Battaglia y Pavone-
la revista de historietas Albo Uragano, en la que
Hugo Pratt dibujó a lápiz, y en colaboración
con Oscar Bionda, As de picas o L'Asso di picche,
como se conoció en Italia originariamente.
Más tarde, hacia el año
cincuenta, se traslada a Argentina en compañía
de Ongaro, Pavone y Faustinelli, aprovechando que la editorial
Abril de Buenos Aires les firmó un contrato que
consideraron provechoso. Pratt siguió trabajando
para dicha editorial en la serie Junglemen, iniciada
con anterioridad en Italia con argumento original de Ongaro,
quien participó igualmente con Pratt en El cacique
blanco, obra impresa por la susodicha editorial en
las páginas de la revista Misterix, el año
1951. Los trabajos en colaboración con Ongaro enriquecen
a ambos creadores. De nuevo los vemos juntos en Legión
extranjera, que Abril edita en 1954.
Otro destacado guionista de Pratt fue
Héctor G. Oesterheld, autor literario de las tres
obras más interesantes que Hugo Pratt desarrolla
en este periodo argentino, a saber: El sargento Kirk,
editado por Abril en 1953 en Misterix; Ernie Pike,
que ve la luz en 1957 en las páginas de la revista
Hora Cero, de ediciones Frontera, y Ticonderoga,
que nace ese mismo año en la revista Frontera,
publicada por la editorial del mismo nombre. Las tres
series representan los comienzos de un proceso de cambio
estilístico en Hugo Pratt, que prefiere alejarse
de los modelos estadounidenses y de la imagen puramente
realista para integrarse en otra corriente de mayor libertad
expresiva e imaginativa, lo que le llevará a su
vez a escribir, incluso, sus propios guiones literarios,
como ocurrió en el caso de Ann y Dan, que
en Francia y España se conocieron con el título
de Ana de la jungla. Este trabajo apareció
en la revista Supertótem, de la editorial
Fascinación, en 1959. Algo parecido sucede en
Capitán Cormorant, que publica dentro de Misterix
ediciones Yago, en el año 1962. Otro tanto se observa
en la que los expertos denominan su primera obra maestra:
Wheeling, del mismo año, que en realidad
es una prolongación de Ticonderoga. Nos
hallamos en una etapa evolutiva neta, un tiempo en el
que el artista pone todo su interés en seguir un
estricto orden interior y hasta cronológico en
sus relatos, y gusta incluso de documentarse históricamente
para una mejor y más coherente ejecución
de las viñetas.
En 1967, Hugo Pratt contribuyó,
activa e ilusionadamente, al nacimiento de la revista
Sargento Kirk, de la editorial Ivaldi, de Génova,
que empieza a reeditar la producción argentina
del dibujante y a publicarle también la nueva serie
titulada Una balatta del mare salato; La balada del
mar salado, en español. Aquí aparece
ya el que se convertiría al correr los años
en su más celebrado y popular personaje, Corto
Maltés. Para Hugo Pratt, la creación de
este tipo -un aventurero peculiar, arrojado y a la vez
juicioso, noble, humano y algo sentimental-, constituyó
el primer peldaño sólido hacia su definitiva
consagración como cimero artista del cómic
europeo de la segunda mitad del siglo. Corto Maltés
va a ser el único protagonista de toda su producción
durante la primera mitad de la década de los sesenta.
Lo fue en los veintiún episodios de Corto aparecidos
en la revista Pif, que sacó a la calle ediciones
Vaillant, de París, entre 1970 y 1973. Éstos
fueron luego recogidos por la milanesa editorial Mondadori,
que los editó en orden cronológico en los
volúmenes Corto Maltese, de 1972, Baci
e Spari, de 1973, y Sogno di un mattino di mezzo
inverno, de 1974. Y a continuación, ese mismo
año y con otra novedosa historieta del marino maltés,
salió Corto sconta detta srcana. En Francia
y España se publicó esta obra bajo el epígrafe
general de Corto Maltés en Siberia. La edición
original corrió a cargo de la revista Linus.
Las viñetas contenidas en estas obras últimas
llevan, de modo explícito, una carga notable de
experimentación creativa.
En 1975, Hugo Pratt tiene ya un estilo
absolutamente propio, rotundo y original de dibujar. Ese
año se publica Piccolo chalet... gaio como
te. Se encarga de ello la revista Linus, de ediciones
M.L. Es la segunda parte de Gli scorpioni del deserto
-Los escorpiones del desierto, en español-,
que imprimió en 1969 la revista Alter Linus,
de M. L. A esa historia seguirá una tercera, que
apareció bajo el título de Avvocati in
Dancalia. La publicó también la misma
empresa. Estas obras conforman una auténtica saga
dentro de la producción del Pratt más actual.
Giran en torno al desarrollo de la guerra del desierto
entre ingleses e italianos, y aunque el tema bélico
era recurrente, no lo fue tanto por la óptica renovada
con que se enfocaron las historietas; ahí radica
buena parte de su originalidad.
A finales de los setenta, Hugo Pratt
necesita acudir a cierto tipo de argumentos más
cercanos a su vivencia masónica, y así dibuja
a Corto Maltés en Fiaba di Venezia -Fábula
de Venecia, de 1979-, donde desarrolla una trama de
misterio en la que involucra a personajes masones que
aparecen, desde la primera viñeta, con los atuendos
ceremoniales propios de las reuniones o tenidas de la
Orden. Del año siguiente, 1980, es La casa dorada
de Samarcanda y L'uomo del Grande Nord, más
conocido como Jesuita Joe.
No debemos olvidar que en los años
previos a la edición de Fábula de Venecia,
publica igualmente L'uomo dei Caraibi -El aventurero
del Caribe, del año 1977-, L'uomo del Sertao,
intitulada en países de lengua española
La macumba del gringo, también del año
setenta y siete, L'uomo della Somalia, conocida
como Al oeste del Edén, de 1978, y La
juventud de Corto Maltés. Todas estas publicaciones
fueron el caldo de cultivo que llevó a Pratt hasta
Fábula de Venecia, donde resulta evidente
su completo dominio del trazo, su profundo conocimiento
del color y su dilatada experiencia como artista del género.
En la primera mitad de los ochenta -en
1983, para ser exactos-, Pratt inicia una colaboración
con Milo Manara escribiendo el guión de Tutto
ricominciò con un'estate indiana, conocido
en España como Verano indio, magníficamente
ilustrado por Manara. En 1991 volverían a trabajar
juntos en El gaucho.
En los últimos años de
su producción, Hugo Pratt continuará dibujando
su serie más conocida, la de Corto Maltés,
y concluye los títulos Tango... y todo a media
luz (1985), Las helvéticas, que apareció
en su propia revista Corto Maltese en 1987, y Mû,
publicada un año después. Podríamos
añadir igualmente, de este último periodo
suyo en activo, títulos como Cato Zoulou
(1984), Saint-Exupéry o Morgan, obra póstuma
que fue publicada en 1999.
En Pully, cerca de Lausanne, falleció
Hugo Pratt el 20 de agosto de 1995, víctima de
un cáncer intestinal. Por esos años, Pratt
era ya un dibujante consagrado y un artista reconocido
en el mundo del cómic. Incluso me atrevería
a decir que se trataba de un auténtico fenómeno
cultural, casi un mito vivo. Tanto es así que no
pasaba una semana sin que reclamaran su presencia y sus
palabras en mesas redondas, encuentros, seminarios, conferencias
y cursos del más variado pelaje y condición,
compromisos que no siempre le era posible aceptar. Tan
célebre resultaba su nombre -más que su
nombre, su paternidad de Corto Maltés- que continuamente
se publican nuevos trabajos y artículos sobre su
figura y obra y se suceden las exposiciones en torno a
sus inconfundibles viñetas. Gracias a la popularidad
que le dio Corto, el marino maltés, las historietas
de este genio italiano del cómic las prologan intelectuales
de tan sólido prestigio como el escritor Umberto
Eco, por citar un ejemplo. El nombre de Hugo Pratt aparece
en todas las enciclopedias al uso y sus dibujos son objeto
de numerosas investigaciones de carácter universitario,
círculo éste -dicho sea de paso- en el que
su imaginado aventurero maltés cayó con
buen pie desde el principio. Es el victorioso colofón
a una vida intensa cargada de pasiones y a una labor colmada
de superación y tenacidad en el trabajo cotidiano.
Gracias a estas virtudes tan masónicas, las historias
de Hugo Pratt nos han podido distraer y encandilar en
alguna ocasión; y hasta hacernos un poquito más
dichosos, si me apuran.
Según el profesor Luigi Pruneti,
existen publicados en lengua italiana varios estudios
acerca del dibujante; no abundan por eso, y se centran
en la biografía del artista o en el perfil psicológico
de Corto Maltés, su personaje más popular
con diferencia. Recordemos, entre todos ellos el de Fuga
L. Vianello, titulado Corto sconto. Itinerari fantastici
e nascosti di Corto Maltese a Venezia -Corto descubierto.
Itinerario fantástico y oculto de Corto Maltés
en Venecia-, interesante de manera particular para
entender mejor el mundo esotérico por donde Pratt
gustaba de mover a Corto en la Serenísima ciudad
de los canales. Tiempo habrá más adelante
de abordar otra vez este interesante asunto.
Los prolegómenos a Favola
di Venezia
Es nuestro propósito
recorrer las 544 viñetas de esta curiosa historia
de cómic de la mano de dos versiones de la misma,
la española de Norma Editorial y, la más
reciente aún, de Lizard Ediciones1.
Es deber de cortesía del que suscribe este ensayo
el adelantar que la italiana es una versión idéntica,
hasta en la numeración de sus páginas, a
la edición española.
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Venecia es
el telón de fondo de la historia. Y Corto
Maltés, su protagonista.
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No obstante, existen
diferencias sutiles que conviene señalar. Por lo
pronto, el libro español se integra en una colección
específica que Norma Editorial dedica a las historias
de Hugo Pratt. Fábula de Venecia es la número
seis de dicha colección. La edición en italiano
que manejamos, en cambio, está patrocinada por
la Gran Logia de Italia en homenaje al célebre
dibujante francmasón. Y por otra parte, la presentación
general de ambos volúmenes resulta bien distinta.
En el español predomina la economía de medios:
las cubiertas de encuadernación son de cartón
blando satinado a color en cuatro tintas y el lomo aparece
simplemente encolado, lo que nos habla de una intención
meramente comercial. La versión italiana, por el
contrario, es mucho más rica en detalles y matices.
En realidad se trata de una edición oficialmente
restringida a una tirada de novecientos noventa y nueve
volúmenes numerados2,
signados con el sello del Soberano Gran Comendador, Gran
Maestro de la Gran Logia de Italia, que se estampa en
la parte baja, a la izquierda, de la página cinco
en numeración previa romana, y a su lado, a la
derecha, la firma y rúbrica del Gran Maestro, Luigi
Danesin3.
En otro orden de cosas, y ateniéndonos
exclusivamente a la clase de encuadernación, observamos
que la versión italiana tiene tapas duras con sobrecubierta
solapada de protección; y ambas, tanto la cubierta
como la funda, se imprimen sobre material satinado de
primera calidad y a todo color. Además, el lomo
del ejemplar aparece encolado y previamente cosido con
hilo, de modo que la docilidad de las hojas es mayor que
en la versión española y su manejo se hace
grato y sencillo.
Sin embargo, las mayores diferencias
entre ambas versiones no estriban en la forma de presentación,
sino en los añadidos que observamos en la italiana
frente a la edición española, más
popular. En el volumen romano de Lizard se procede al
añadido de un bloque de quince páginas,
numeradas en caracteres romanos como ya se dijo, que vienen
a constituir un preámbulo en el que se integran
dos artículos previos de presentación del
volumen, uno titulado "Hugo, Corto e la Favola
di Venezia", de Luigi Danesin, Soberano Gran
Comendador, Gran Maestro de la Gran Logia de Italia, que
aparece fechado en el Oriente de Roma en septiembre de
2002, era vulgar (fecha no masónica), y un segundo
artículo introductorio, "Due chiacchiere su
Corto Maltese", firmado en idéntica fecha
y lugar por Luigi Pruneti, Lugarteniente Soberano Gran
Comendador, Gran Maestro Adjunto de la Gran Logia de Italia.
Se añaden igualmente en ese bloque inicial una
página para la personalización de cada volumen
con el número de orden y la firma del Gran Maestro
al lado de su sello, y otra con una sugerente fotografía
de Hugo Pratt, obra de Gabriele Maria Pagnini.
Correspondientes a ese bloque inicial,
aparecen al final del cómic - a modo de epílogo
de la edición italiana- otras tantas páginas
en las que se publican algunos textos en honor de Hugo
Pratt y de su obra artística, todos escritos por
hermanos masones cercanos a la figura del ínclito
dibujante. Entre ellos hay cosas de Luigi Danesin, Claudio
Nobbio y Luciano Meneghetti. Concluye la edición
con una letra para canción intitulada "I marinai
raccontano sogni", del propio Nobbio.
Respecto al contenido de los dos discursos
que conforman los prolegómenos de la edición
en italiano, hemos de señalar que ambos tienen
un carácter introductorio. El firmado por Luigi
Danesin, Gran Maestro, pretende situarnos en el escenario
de fondo donde transcurre la historia de Pratt, una ciudad
-la histórica e irrepetible Venecia- inundada por
ese lirismo enigmático que tan acorde se nos antoja
con una historia fantástica de francmasones nacida,
con fiebre y necesidad creadora, de una lúcida
mente fecunda en imaginación desbordada.
Danesin dice que Corto se mueve entre
canales, terrazas y soportales con la agilidad propia
de un felino, a la caza de su esmeralda de mágicos
poderes. Nos explica cómo le acompañan,
en su aventura, personajes que se aproximan a la ensoñación
y otros que, por el contrario, forman parte de la propia
memoria histórica del dibujante, como es el caso
de los fascistas uniformados que aparecen en las viñetas.
Se nos habla igualmente de portentos forjados en la fragua
fecunda de la imaginación del artista, caso de
Hipazia, hija de Teone, Oleg, el guerrero varego o el
belicoso genio árabe de la lámpara encantada.
El Gran Maestro define a Corto como
un gentilhombre de fortuna. Y el propio personaje se autodescribe
en la viñeta 386 como un tipo que no cree en dogmas
ni banderas. Es, en efecto, una sombra relativa de lo
que sintió por dentro su creador, Hugo Pratt, a
quien vemos reflejado en cierta forma en el personaje
que dibujó y guió por esa misteriosa caja
de sorpresas que fue -y que todavía es- la Serenísima
Venecia.
En este capítulo de los prolegómenos,
Danesin nos habla de su encuentro personal con Hugo Pratt.
"Conocí a Hugo hace años, muchos, casi
por casualidad, frecuentando el mismo café y en
los descansos que el trabajo nos permitía. Parecía
un tipo rústico y afable, serio y sonriente al
tiempo, un hombre que escondía, tras su aparente
sencillez, una compleja personalidad y una humanidad extraordinaria".
Pratt fue iniciado en la respetable
logia Hermes, dependiente de la Gran Logia de Italia,
en la que fue maestro masón, obteniendo así
en ese templo los tres grados primeros de la Masonería
denominada azul. El cuarto grado, de Maestro Secreto en
el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, le fue dado
y proclamado en Niza. Danesin puntualiza al respecto que
la elección de Francia no fue casual, pues el dibujante
era francófilo y veía en la tierra gala
el fuego histórico e indestructible de la libertad,
y el simbolismo hermético de las catedrales góticas
y de la tradición esotérica de Templarios,
cátaros y celtas. "A lo largo del Sena, donde
generaciones de intelectuales se habían formado,
en los lugares de la margen izquierda, entre el perfume
del pan recién hecho y el aroma del coñac,
él pudo haber visto quizá por vez primera
a su Corto Maltés..."
El texto de Luigi Pruneti, Gran Maestro
Adjunto, es literatura de primera clase. Pruneti habla,
y de una forma lírica y esmerada que llena y encandila,
del encuentro ficticio con el marino de Pratt: "Encontré
a Corto una noche, hace tiempo, en un vagón de
segunda clase, camino de Ancona. Estaba solo en un compartimento
de asientos remendados y olor fortísimo a tabaco
y sudor. El tren rompía seguro la oscuridad, acariciando
las luces suaves de las estaciones sin nombre, mientras
la lluvia dibujaba monótonos arabescos sobre el
polvo antiguo de los cristales". Una magnífica
descripción de ambiente que cualquier escritor
estaría dispuesto a firmar. Sigue narrando Pruneti
particularidades del viaje, para contarnos luego que Corto
había nacido en Malta, "de una gitana de Sevilla
y un marinero de Cornovaglia". He de insistir en
la belleza formal y literaria del texto del profesor Pruneti,
que continúa en la misma tónica de viveza
descriptiva prácticamente hasta el final.
De los preliminares de Pratt. Recuerdos de infancia
Leer con atención
"La herencia de mi abuela", prólogo que
Hugo Pratt ubica delante de las primeras viñetas
de su historia de masones, supone comprender las razones
que movieron al dibujante a situar en Venecia, mágica
y misteriosa ciudad donde las haya, la peculiar aventura
protagonizada por su marino Corto Maltés.
En "La herencia de mi abuela"
se nos cuenta, con una sencilla y correcta prosa llena
de soltura expresiva, cómo recuerda él sus
juegos de infancia por los patios y cortiles del gueto
judío veneciano.
Situémonos en el tiempo antes
de nada. Se nos habla de acontecidos correspondientes
a 1932 o 1933, cuando Hugo Pratt contaba cinco o seis
años de edad e Italia estaba sumida en la dictadura
fascista. El lugar que Pratt nos describe hay que ubicarlo
en el alma del ghetto Vecchio, en la otra punta
de la Bragora, distrito donde residía el chico
con su familia.
La señora Bora Levi, amiga de
su abuela, vivía en el gueto, y Hugo niño
acompañaba de cuando en cuando a su pariente hasta
la vieja casa de la señora hebrea, quien obsequiaba
al pequeño cada vez con chocolate caliente y bien
espeso y con biscotes sin sal, que no hacían demasiada
gracia al chiquillo. Hugo recuerda aquella casona como
un mágico laberinto de misterios sucesivos, un
lugar mágico donde lo esotérico tenía
un espacio a medida.
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Retrato de
Hugo Pratt en su madurez
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Nos habla de extrañas
escaleras locas o turcas de madera por las que
se accedía desde el exterior a la entrada de la
vivienda, y de aquellos numerosos medallones con retratos
de viejos militares y rabinos ataviados con las típicas
trenzas laterales y los sombreros de fieltro. El jovencísimo
Hugo, mientras su abuela y la señora Levi jugaban
a cartas y hablaban sin cesar de sus cosas, se iba hasta
la ventana de la cocina y miraba entusiasmado el patio
de abajo, con un pozo antiguo recubierto de hiedra. Era
la Corte Expiatoria, lugar de magias y hechizos en el
que no se podía penetrar sin traspasar previamente
siete puertas, cada una con el nombre grabado de un shed,
demonios de la casta de los Shedim, originada legendariamente
tras la desobediencia de Adán en el jardín
del paraíso terrenal.
Hugo Pratt nos relata cómo un
día, la señora Bora Levi, le condujo de
la mano a la Corte Expiatoria. Sostenía un menorah
o candelabro judío de siete brazos, "y cada
vez que abría una puerta soplaba una vela. La corte
estaba llena de esculturas y dibujos esgrafiados",
entre ellos un círculo trazado en el suelo para
que en él bailara una muchacha desnuda. Dice haber
visto grabados los nombres de los ángeles caídos,
Samäel, Satäel, Amabiel, y relata que la señora
Levi abrió luego una puerta situada en el fondo
del cortil y le hizo pasar a otro patio bellísimo
a través de una vereda de hierba muy alta; el sendero
estrecho de la nostalgia, lo denomina. Esos dos patios
-añade- "representaban el centro fabuloso
en el cual se unían dos mundos secretos: uno perteneciente
a las enseñanzas talmúdicas y el otro a
las filosofías esotéricas judeogrecoorientales".
Resulta evidente que todo este mundo laberíntico
donde confluyen infinidad de claves esotéricas,
religiosas y culturales, conforma un todo indisoluble
al que el propio Hugo Pratt denomina "Serrallo de
los Judíos". Allí, por aquellos patios
repletos de incógnitas y señales misteriosas
-magnificadas si cabe por una exacerbada imaginación
infantil-, jugaba el chiquillo con niños hebreos,
educados por cierto en un ambiente de tradiciones tan
especiales como diferenciadoras.
Cuenta el artista que sus amiguitas
judías del gueto Vecchio fueron quienes le descubrieron
los abraxas de Basílides4
y los símbolos pitagóricos esculpidos en
piedra, los bajorrelieves con serpientes lunares y otros
dibujos alegóricos de gran carga mistérica.
"Fue en aquellos patios -escribe- donde oí
por vez primera los nombres de Simón el Mago, Mani,
Orígine, Arius, Valentinus, Justino, Capócrates,
Epifanio, Tertuliano, Agostino, Hipatia y tantos otros.
Fue en aquel lugar encantado -apostilla Pratt, rememorando
sus vivencias en el gueto- donde supe también de
las Clavículas de Salomón y de la esmeralda
de Satanás, de la que la tradición hermética
cuenta que cayó de la frente del ángel del
mal, convirtiéndose en el símbolo de la
'Ciencia maldita' entre los hombres".
Sus numerosos viajes le permitieron
comprender, años después, que aquel mundo
cerrado y misterioso de la Corte Expiatoria del ghetto
Vecchio se hallaba igualmente en Addis Abeba o en las
bibliotecas de Debra Mariam, y que para el hombre que
anhela conocer la Luz y adentrarse en sí mismo
a fin de indagar en su centro, siempre están presentes
aquellas siete puertas secretas que sólo son capaces
de abrir los elegidos, conocedores de las claves del iniciado.
"Después supe por un árabe eritreo
-escribe Pratt- que el Adriático se llamaba antiguamente
Giun Al-Banadiqin, el 'Golfo de los Venecianos', así
como que a la misma ciudad de Venecia la conocían
por el nombre de Al Bunduqiyyah". De ahí que
Fábula de Venecia lleve como segundo encabezamiento
el de Sirat Al Bunduqiyyah. En la primera viñeta
del cómic, el autor se dirige a sus lectores (lo
hace en singular, por cierto) y nos da libertad para elegir,
entre ambos títulos, el que más nos guste.
Tras realizar algunos largos viajes,
Hugo Pratt regresó a Venecia cuando aún
no había terminado la guerra. Se da cuenta entonces
de que ya nada es lo que fue dentro del gueto judío.
"Busco los lugares de mi infancia, pero a menudo
ni los reconozco. La escalera loca ya no está,
como tampoco está la señora Bora Levi. Las
ventanas de su casa están enladrilladas, la fisonomía
del lugar -puntualiza con amargura- ha cambiado".
En ese ámbito desolado, Hugo Pratt dejó
parte de su imaginación turbulenta de niño
soñador. Es natural, por tanto, que a la vista
de aquella ruina del pasado, tan querida y familiar para
él, un dolor hondo aflorase a los ojos del hombre
sentimental dejando paso urgente a esa mirada triste sobre
el melancólico puente de la nostalgia.
Se nos antoja que Hugo Pratt llevó
en su corazón, hasta el último día
de su vida, ese reflejo del niño curioso y vivaz
que fue y que jamás rebló ante el desafío
del enigma, la aventura y el misterio5.
Acerca de la Hermandad
Una vez integrado el
prólogo de Pratt en los prolegómenos del
cómic, y apenas separado por un par de sugerentes
dibujos a color, aparece publicado un discurso -plancha
en terminología masónica- de Luigi Danesin,
Gran Maestro de la Gran Logia de Italia. En ella se nos
dice que los rigores de las leyes italianas, y en concreto
el artículo 18 de la Constitución de ese
país, obliga a la Masonería a enviar todos
los años a la policía un listado actualizado
de sus miembros activos. Luego nos explica que en Italia
existen dos obediencias principales: una relacionada con
el Palacio Justiniano y la otra con la Plaza de Jesús,
en Roma. La ligada al Palacio Justiniano es conservadora
y dogmática, seguidora de la ortodoxia regular
que dicta la Gran Logia de Inglaterra; la de Plaza de
Jesús, en cambio, es de tendencia progresista y
liberal, y sigue en buena medida las sendas anchurosas
del Gran Oriente de Francia.
Danesin diserta luego acerca de la leyenda
negra con la que carga injustamente la institución,
y pone un par de ejemplos utilizando para ello las populares
figuras de Mozart y Jack el Destripador. Señala,
en este sentido, que Mozart no fue envenenado por sus
propios hermanos -como se llegó a decir- por haber
desvelado, supuestamente, ciertos secretos de la Orden
en su ópera La flauta mágica. Apunta
Danesin, igualmente, que hacia 1888, "se le atribuyeron
a la Masonería los crímenes de Jack el Destripador,
en el East End de Londres", y achaca la culpa de
tales cosas a la ignorancia y a la torpeza de entendimiento
de ciertas comunidades. Además -agrega- se tiende
a confundir Orden e individuo, de tal forma que las obras
de un mal masón se adjudican de inmediato a la
Hermandad. "La Masonería no quiere verse condenada
por crímenes individuales", afirma. Esto,
como veremos, está muy en relación con el
argumento del cómic, en el que un francmasón
-Bepi Faliero- ejecuta acciones impropias de un iniciado,
traicionando por tanto, individualmente, los principios
morales de la Orden.
Líneas más abajo, el Gran
Maestro reflexiona sobre la multiplicidad de enseñanzas
esotéricas y filosóficas varias que han
ejercido influencia en el pensamiento de los francmasones
a lo largo del tiempo, y acerca de lo difícil que
resulta determinar en qué cree ciertamente un masón
o qué fines concretos persigue la Orden. Creemos
que, en efecto, no hallaríamos dos masones que
piensen igual, lo mismo que no seríamos capaces
de encontrar dos correligionarios, en el ámbito
o círculo que fuese, con idéntico criterio
acerca de un asunto determinado. Y esto es algo que, contrariamente
a lo que pudiera parecer, se nos antoja tremendamente
positivo, ya no sólo para la Francmasonería,
sino para cualquier otra institución humana que
anhele una cierta perdurabilidad en el tiempo. "Ni
siquiera un grado 33, el más alto de la jerarquía
masónica -escribe Danesin-, está en condiciones
de dar una explicación que vaya más allá
de una intuición personal".
Por último, Luigi Danesin aborda
en su plancha6
los inicios de la Masonería en Italia, señalando
que fue en el año 1733 cuando Lord Sackville la
introdujo en dichos territorios, donde vino a jugar un
destacado papel en la unificación del país.
Mazzini y Garibaldi dieron sus nombres a la Orden de la
escuadra y el compás; de ahí que aparezcan
reflejados también en el discurso de presentación
del Gran Maestro.
Como ilustración en torno al
texto de Danesin se añade en la obra el símbolo
de la Rosacruz, emblema de las sociedades esotéricas
del alba dorada, a la que pertenecieron -según
se afirma- los escritores irlandeses James Joyce y William
Butler Yeats, así como el londinense Barón
Corvo7, que aparece
incorporado por Hugo Pratt en los diálogos de los
personajes de Fábula de Venecia.
Algo más en torno a la esencia masónica
Luigi Danesin vuelve
a esgrimir la pluma en los prolegómenos de las
viñetas de Pratt. Esta vez, con un trabajo titulado
"Manifiesto Masónico" (sic). En
él afirma que la Masonería es una institución
esotérica abierta sólo a los elegidos, minoría
de hombres de buenas intenciones a los que se les revela
la verdad de la Luz a través de los símbolos
antiguos de la arquitectura. "El sujeto y el objeto
de la Masonería es el hombre", señala.
Desde nuestra perspectiva, esta aseveración es
bien cierta, pues nada existe dentro de los templos de
la Orden que no esté allí en apoyo del ser
humano en toda su amplia dimensión. Humanidad y
espiritualidad son vetas que deben complementarse en la
logia como vías convergentes de plenitud personal.
Danesin desarrolla luego la teoría
del iniciado como dualidad natural: el hombre y su doble
visto en el otro, en el hermano. Todos los masones son
iguales, viene a significar. Iguales y libres, aunque
bien distintos a la vez. La construcción del propio
templo interior es la tarea que ha de unir a los francmasones
en una misma ilusión de búsqueda y colaboración.
Una tarea inacabable, utópica, porque la perfección
no es factible en el horizonte del ser humano, defectuoso
por definición.
Custodiando el segundo texto de Luigi
Danesin, Gran Maestro de la Gran Logia de Italia, aparecen
impresos los broqueles de los treinta y tres grados del
Rito Escocés Antiguo y Aceptado: los tres de la
Masonería azul o grados simbólicos, los
quince de la Masonería roja o grados capitulares,
los doce correspondientes a la Masonería negra
o grados filosóficos, y por último los tres
de la Masonería blanca o grados sublimes o consistoriales,
es decir desde el 31º, Gran Inspector, al 33º,
Soberano Gran Inspector General.
Algunos estudios sobre Pratt y su obra
Contra lo que podría
parecer a primera vista, no es tarea sencilla dar con
artículos y libros que nos hablen de Hugo Pratt,
y eso a pesar de los muchos autores que, de un modo u
otro, se han inspirado en sus personajes o han tratado
de acercarse a su legado por diferentes razones. En español
todavía es más penosa esta escasez, pues
en lengua italiana sí que existen algunos títulos
interesantes que podemos anotar en este apartado, especialmente
los referidos a sus personajes.
En español, como digo, sólo
hallamos algunas ediciones de novelas y otras obras de
ficción inspiradas en el marino de Pratt8,
pero escasos trabajos -artículos sueltos y libros-
que se introduzcan con cierta seriedad, a modo de ensayo,
en la obra de este genial artista del siglo XX.
En lengua italiana podemos señalar
artículos de interés, como el de Bruno Auricchio
titulado "L'arte di Hugo Pratt", publicado en
1997 en la revista Officinae -El Taller, en español-,
órgano de la Gran Logia de Italia9.
Luigi Pruneti publicó en la misma
revista, en septiembre de 2002, un artículo que
lleva por título "Afrodite e il Marinaio",
igualmente sugestivo10.
Por cierto que, al final del mentado trabajo, el doctor
Pruneti habla de Hipazia Theone, uno de los personajes
femeninos más peculiares de Favola di Venecia.
Es un artículo interesante y distraído que
conviene conocer.
Podríamos añadir una decena
más de trabajos, la mayoría libros, que
se aproximan con cierta racionalidad y seriedad a la obra
de este dibujante francmasón que ya es, igual que
Corto, un mito universal más que un simple nombre
de éxito internacional. Entre esos libros sería
obligado anotar los de Dell' Orso, Petitfaux o el del
propio Hugo Pratt, El deseo de ser inútil,
un histórico acerca del creador de Corto Maltés11.
La Fábula de Venecia. Sinopsis
del argumento y algunas curiosidades
1. Planteamientos esenciales: dibujos
1-5312
Viñetas 1-10.
Por el contenido general del cómic, creemos que
Pratt sitúa la acción de sus personajes
en la Venecia de 1932, es decir, en la Italia del fascismo.
Se nos presenta, ya en la primera estampa doble, una logia
masónica en el momento de iniciar sus trabajos.
Se halla decorada con elementos arquitectónicos
clásicos, columnas y emblemas típicos (vemos
en las paredes del templo la escuadra y el compás
en las posiciones de compañero y de maestro).
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El Venerable
Maestro de la logia veneciana Hermes abre los trabajos.
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Se trata de la respetable
logia Hermes, del Grande Oriente de Italia, ubicada
en los valles de Venecia. En la mesa presidencial del
Venerable Maestro contemplamos, abierto, el libro de rituales;
y a su derecha, un menorah o candelabro judío
de siete brazos con las velas encendidas. Enseguida nos
llama la atención la indumentaria con que se nos
muestra a los masones allí reunidos: visten túnica
negra hasta los pies y, lo más llamativo, todos
ellos se cubren la cabeza con una capucha del mismo color13.
Sobre las túnicas portan los mandiles14,
bandas y joyas de cada cargo y condición15.
Los guantes blancos, símbolo de la pureza, revisten
las manos de los reunidos, como es preceptivo. Casi todos
los francmasones de Hermes lucen tahalí
de moaré con fondo azul celeste y ribetes en rojo,
lo que nos habla bien a las claras de su grado de maestros
y del rito que practican, el Escocés Antiguo y
Aceptado. El Venerable de la logia Hermes abre
los trabajos según estipula el ritual, a mediodía
en punto.
Viñetas 11-21. Se escuchan varios
disparos; unos hombres persiguen por altillos y tejados
del edificio a un individuo que huye. De pronto, el huido
cae con estrépito por un tragaluz, yendo a dar
con sus huesos en el centro mismo de la logia Hermes.
Los francmasones interrumpen sus trabajos y atienden al
recién caído, que no es otro que Corto Maltés.
Viñetas 22-32. Corto se disculpa
con el Venerable por la violenta irrupción en el
templo. Le preguntan si es francmasón, a lo que
él responde que es sólo un franc-marino
[cuadro 27]. Al comprobar que se trata de un profano,
el Venerable ruega a Corto que se vaya y olvide lo que
ha visto. El hermano Primer Vigilante, por indicación
del Venerable, se cerciora de que todo está tranquilo
en la calle -trabajo que debería habérsele
encargado al Guarda Templo- y le invitan a salir de la
sede.
Viñetas 33-43. Corto advierte
a los hermanos de la logia de que entre ellos hay uno
de los que le perseguían a él. Piensa el
marino que los masones pertenecen a la logia Pitágoras.
Cuando le dicen que no, él deduce que se trata
de la logia Hermes; ambos nombres los ha oído
pronunciar a sus perseguidores. Corto Maltés sale
a la calle y enseguida se topa con un personaje al que
reconoce (por la voz) como masón de la Hermes.
Se trata de Bepi Faliero, quien explica a Corto que su
familia nada tiene que ver con los Faliero que dieron
a la Serenísima16
un Dux de triste renombre17.
Viñetas 44-53. Faliero quiere
saber qué hace Corto en Venecia. El marino le confiesa
que está en la ciudad tras la pista de un bareket
o Clavícula de Salomón. En realidad se trata
de una esmeralda purísima de gran valor. De pronto,
al otro lado de la plaza, aparecen unos individuos vestidos
de uniforme. Parecen fascistas, y es claro que conocen
a Bepi Faliero. Se dirigen a él en tono provocativo.
2. Refuerzos argumentales y nuevos elementos: cuadros
54-11718
Viñetas 54-64.
Faliero, que fue compañero de colegio de Stevani,
el cabecilla fascista, intenta apaciguarlos. Corto tercia
en la tensa situación y es amenazado. Boselli,
otro de los fascistas, propone darle una lección.
En ese momento aparece el poeta, un estrafalario personaje
que conoce bien a los uniformados.
Viñetas 65-75. Sale a colación
Hipazia. Corto pregunta por ella al poeta, quien la define
como una criatura maravillosa: poetisa y filósofa
neoplatónica. A su vez, Bepi Faliero se presta
a presentársela esa misma noche.
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Personajes
como el de Hipazia o Bepi Faliero dan al cómic
el aliento necesario.
|
Viñetas 76-84.
Dicen de Hipazia que en su salón se reúne
la flor y nata de la cultura, sólo por escucharla
o verla. Luego, a Corto le parece ver la silueta del Barón
Corvo. Comprende que no es posible que fuera él,
pues el escritor inglés había muerto en
191319.
Viñetas 85-95. Bepi Faliero recuerda
que el Barón Corvo era amigo del padre de Stevani,
el fascista. El poeta, entonces, le pregunta a Corto si
él conoció al Barón, a lo que el
marino contesta que sí, que lo conoció en
casa de Lady Layard, una vieja dama. El poeta dice a Corto
que Barón Corvo habría pasado sus últimos
años buscando algo con frenesí; no le dice
el qué. El poeta se despide de ellos y Corto, con
Bepi Faliero, va hacia la casa de Hipazia. Al lado de
la casa de la poetisa y filósofa, Corto ve un abraxas
esculpido, y recuerda que es el signo de los discípulos
de Basílides20.
Viñetas 96-106. Penetra Corto
en una estancia llena de estatuas y símbolos esotéricos
donde se halla Hipazia. Corto se presenta a Hipazia, la
cual a su vez entroniza al aventurero en su círculo
de amigos.
Viñetas 107-117. Aparece un nuevo
personaje de facciones un tanto grotescas, un tal Böeke21,
enamorado de Hipazia hasta el tuétano. Acompaña
a Patita de Plata, mujer inválida de pelo rizado
que es la madre del inocente Böeke. Éste la
mueve en un peculiar carrito de cuatro ruedas.
3. El nudo. El enredo como sistema de avance: estampas
118-18122
Viñetas 118-128.
En la viñeta 120, Corto desvela a Hipazia el motivo
de su viaje a Venecia: anda buscando una esmeralda antigua
y mágica sobre cuya ubicación el Barón
Corvo le dio una pista poco antes de morir. Se trataba
de una frase críptica en la que se aludía
a un león griego.
Viñetas 129-138. Faliero e Hipazia
aconsejan a Corto ir al Arsenal, donde existen esculturas
antiguas de mármol con leones griegos. Corto mira
la luna en cuarto creciente -luna turca, la califica-
y se despide de Hipazia.
Viñetas 139-148. Corto se detiene
en una plaza recoleta y empieza a contar un cuento a una
porción de gatos que parecen escuchar su historia
con auténtico embeleso. El gato, como animal iluminado,
o mejor aún, como encarnación del pensamiento
esotérico, es un elemento de interés en
los dibujos protagonizados por el aventurero Corto Maltés;
lástima no disponer del espacio conveniente en
este trabajo para explayarnos al respecto. En esas, aparece
Böeke y se marchan juntos. La viñeta 140 es,
precisamente, la que se escoge para la portada de la edición
italiana de Lizard. En el cuadro susodicho, Corto les
habla a los gatos de los manjares y misterios del Jardín
del Edén23.
Viñetas 149-159. Corto se despide
de Böeke y le comenta que ha de ir a ver una lápida
funeraria árabe en la iglesia de San Pietro di
Castello. Según la leyenda, el santo la usaba en
Antioquía como asiento. Corto llega a San Pietro
e inspecciona los interiores. A dicha estela funeraria
se la llama luego Cátedra de San Pedro.
Viñetas 160-170. Corto llega hasta los leones griegos
y contempla sus inscripciones.
Viñetas 171-181. Le parecen letras
o caracteres rúnicos24.
Corto toma una góndola -al gondolero le apoda Ojo
de Hada- y le pide ir a casa de un tal Melchisedech, en
el viejo ghetto de Venecia. Entre tanto, Bepi Faliero
llama por teléfono a Stevani. Son las cinco de
la madrugada. La noche, con su atractivo misterio, es
un mundo donde Pratt mueve con vigor y soltura a su personaje.
4. La meseta argumental. Nuevos hechos y personajes:
ilustraciones 182-22725
Viñetas 182-193. Faliero habla
con Stevani, el fascista, desde el despacho profesional
de Schulz, tipógrafo amigo suyo -con gafas oscuras
y pelo blanco- que también conoció al Barón
Corvo. Schulz le desvela a Bepi Faliero que el Barón
Corvo intentaba descifrar las inscripciones árabes
grabadas sobre la llamada Cátedra de San Pedro.
Viñetas 194-204. Corto habla
mientras con Melchisedech en el gueto judío y le
pregunta acerca de la esmeralda mágica. El anciano
sabio le dice que se trata del bareket de la tribu
Rubén Satanás. Le comenta que éste
se la dio a Lilith, primera mujer de Adán antes
de ser la de Caín, y que Caín, a su vez,
se la cogió cuando quiso reconquistar el paraíso
perdido por sus padres. Le confiesa que fue una de las
piedras preciosas del pectoral de Salomón y que
el mago Simón la perdió en una apuesta contra
el apóstol Simón Pedro, quien entregó
la piedra a San Marcos, el evangelista, patrón
de Venecia. El anciano le advierte que es una piedra peligrosa.
Sobre la mesa del judío vemos de nuevo el menorah
o candelabro judío de siete brazos, con las velas
prendidas. El sabio termina por decirle algo importante:
Marcos no sabía que Salomón le había
regalado esa esmeralda a Iram (sic), su arquitecto, como
recompensa por la construcción del templo26.
Vemos que en este punto se da entrada a la tradición
legendaria de la Masonería. La esmeralda, que llevaba
grabadas unas letras misteriosas, terminó en poder
de Basílide, quien la convirtió en gema
gnóstica de tipo abraxas. Entonces, Corto se da
cuenta de que en Venecia ha visto al menos dos abraxas
con representación divina.
Viñetas 205-216. Melchisedech
le confirma que, en efecto, existen dos abraxas: uno en
la casa de Hipazia y el otro en el edificio de la respetable
logia Hermes Trimegisto27,
de la Gran Logia de Italia. Luego acaba relatándole
que la esmeralda mágica cayó al final en
poder de dos comerciantes venecianos, quienes también
se apoderaron del cuerpo de Marcos, y llegaron a Venecia
en el año 828 con los restos del evangelista y
la piedra preciosa. Corto está empeñado
en seguir indagando. El judío le advierte que la
Cátedra de San Pedro es una estela funeraria judía
que fue utilizada más tarde por los árabes.
Mientras tanto, Faliero se reúne con Stevani para
proponerle una alianza de negocios; se trataría
de conseguir la esmeralda antes que Corto. La viñeta
211 se utilizó para la composición de la
cubierta de la edición castellana que manejamos28.
El nudo de los argumentos obliga a ofrecer mayores explicaciones
al lector del cómic, de tal forma que a estas alturas
de la obra se nos dan pistas seguras con las que seguir
el hilo de los acontecimientos sin temor a perdernos.
Viñetas 217-227. Bepi Faliero
y Stevani revisan unas cartas que el Barón Corvo
escribiera en tiempos al padre del fascista. En una de
ellas proporciona unos datos cronológicos interesantes.
El Barón dejó escrito que, en el 828, Buono
de Malamocco y Rustico da Torcello ocultaron la esmeralda
bajo el cadáver de Marcos, el evangelista, hasta
que en el 904, Saud Khalula, con ayuda de sus guardias
negros, recuperó la piedra y la escondió
en algún lugar de Venecia. Entre tanto, Corto se
dirige a la casa de Stevani con la misma intención:
pedirle al fascista que le deje revisar las cartas que
el Barón Corvo envió a su padre antes del
fallecimiento de éste. De repente, Corto escucha
unos disparos en la casa de Stevani.
5. La acción total como sendero hacia el clímax:
dibujos 228-27229
Viñetas 228-239.
Corto halla la puerta abierta y sube las escaleras. Cuando
entra en casa de Stevani se lo encuentra tumbado en el
suelo con heridas de bala. Malherido, el cabecilla fascista
susurra al marino unas palabras relacionadas con los árabes
y la esmeralda mágica. Corto encuentra en el suelo
una extraña joya o insignia masónica30.
En estas, llegan en auxilio de Stevani dos de sus amigos
fascistas, y piensan que ha sido Corto quien ha disparado
a Stevani.
Viñetas 240-250. Los fascistas
atacan al marino y éste se defiende con violencia
justificada, solución extrema que es inevitable
en semejante coyuntura. Tengamos en cuenta el detalle
de que a lo largo del cómic aparecen personajes
francmasones ejerciendo actos violentos, y que Corto,
además, no es un iniciado. En la refriega, Corto
se escapa hacia el tejado para salvar el pellejo, pero
resulta herido en el costado.
Viñetas 251-261. Es perseguido
por uno de los fascistas, pero Corto consigue empujarlo
y lo precipita al vacío. Desde la calle, los Carabineros
ven huir al aventurero.
Viñetas 262-272. Stevani les
dice a los Carabineros que no ha sido Corto quien le ha
disparado. Uno de ellos se dirige entonces hacia el tejado
y se topa en el pasillo con una mujer armada, vestida
de blanco y con una gran pamela, que le descerraja al
guardia un tiro a bocajarro. Este personaje acabará
muriendo a consecuencia del disparo de la mujer, y su
muerte se aireará luego en los periódicos.
6. Apogeo argumental y relajación imaginativa:
cuadros 273-31731
Viñetas 273-284.
En su rápida huida por los tejados de la casa de
Stevani, Corto pisa una teja rota, tropieza y se cae,
perdiendo el sentido. Entra de este modo en una alucinación
repleta de escrituras árabes y símbolos
crípticos de la guardia negra sarracena32.
Encuentra una lámpara maravillosa.
Viñetas 285-295. De la mágica
lámpara -más bien tiene forma de botella-
sale el genio de Saud Khalula33,
a quien Corto Maltés confunde con Rasputín.
El genio revela a Corto, dentro del sueño inconsciente,
la ubicación de la piedra mágica: la esmeralda
fue escondida por Khalula en San Marcilián.
Viñetas 296-307. El genio se
lamenta de su suerte y largo encierro.
Viñetas 308-317. Corto contradice
los deseos del genio de ir a buscar la esmeralda y este
monta en cólera, enviando contra el marino su guardia
negra sarracena. Corto, apurado por la situación,
decide evadirse saliendo del sueño, mudado de pronto
en truculenta pesadilla. Al despertar, Louise Brookszowyc,
amiga de Patita de Plata, vigila su largo adormecimiento
de tres días.
7. El puzzle va encajando. La gestación
del desenlace: 318-37134
Viñetas 318-328.
Louise explica a Corto que el diario del Barón
Corvo lo ha robado la misma mujer que hirió de
muerte al carabinero y que disparó contra Stevani.
Viñetas 329-340. A casa de Louise
llegan Patita de Plata y su hijo Böeke. Patita de
Plata advierte a Corto que los Carabineros le buscan y
le dice que lo que hace es peligroso. Pero Corto no se
da por vencido, y les habla de que el fontego de
los árabes -lugar aludido por el Barón Corvo
en carta escrita a Corto Maltés- "pertenece
desde hace siglos a la Masonería35
y antes pertenecía a una orden monástica
militar, la de los caballeros Teutónicos..."
Viñetas 341-349. En el cuadro
342, Hugo Pratt -por boca de Corto, naturalmente- define
al Barón Corvo como un hombre "enfermo de
soledad", calificación que habla bien a las
claras de la simpatía que el dibujante debió
tener hacia el escritor inglés o hacia su legado
intelectual. En este conjunto de viñetas, Corto
explica a sus amigos que en uno de los leones griegos
del Arsenal, hay signos rúnicos que cuentan una
increíble historia relacionada con la esmeralda
mágica. Resulta que hacia el año 1040, unos
guerreros varegos procedentes de Rusia llegaron a Bizancio
y se convirtieron en la guardia del Basileo, es decir,
del emperador. En este punto del relato, Pratt hace soñar
despierto a su héroe, quien se imagina a Oleg,
guerrero varego, contando su propia historia repleta de
aventuras militares36.
Viñetas 350-359. Descubrimos
que fue Oleg quien antaño grabara las pistas en
el león griego para poder hallar la esmeralda,
y que el lugar donde debía encontrarse escondida
la piedra -el fontego de los árabes- coincidía
precisamente con la ubicación de la respetable
logia masónica Hermes37.
En el cuadro 354 reaparece la logia en plena tenida.
El hermano Scarpetton habla con firmeza al resto de maestros38
acerca de la conveniencia de ser flexibles con los aprendices
y más rigurosos, en cambio, en los pases
de los compañeros al tercer grado39.
Viñetas 360-371. El Guarda Templo
da cuenta de que, a la puerta del taller, el profano Corto
Maltés solicita hablar con el Maestro Secreto.
El Venerable ordena que se haga esperar al marino en la
Sala de Pasos Perdidos hasta que la logia cierre sus trabajos.
Al fin le reciben. Suben la escalera "de los encuentros",
que enseguida llama la atención de Corto por las
esculturas que tiene adosadas. El masón encapuchado
que le acompaña le explica que esas esculturas
representan a los caballeros Teutónicos que batallaron,
al lado de venecianos y Templarios, mediado el siglo XIII,
contra las tropas de Génova. Y añade que
"en 1256, como señal de gratitud, la República
[de Venecia] les dio este antiguo fontego de los
árabes". El acompañante de Corto viste
mandil de maestro con el ojo de la divinidad omnipotente
-símbolo del Gran Arquitecto del Universo- bordado
en la baveta y una zeta en la parte inferior, signo vinculado
en según que Ritos al grado cuarto, denominado
de Maestro Secreto. En puridad, constituye el primer grado
de la Masonería roja en el Rito Escocés
Antiguo y Aceptado, compuesto en total por 33 grados.
Este mandil suele llevar bordado, en el centro de la baveta,
el ojo divino, representación del conocimiento
interior, inscrito en el firmamento -una banda o fondo
azul-, y en la parte baja tiene hojas de laurel y de olivo,
además de la letra Z, inicial de la palabra secreta
propia de dicho grado40.
|
|
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Mandil de
Maestro Secreto en el Rito Escocés Antiguo
y Aceptado
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8. Más madera. A toda máquina
hacia el final: dibujos 372-40741
Viñetas 372-383. Tras subir la
escalinata "de los encuentros", Corto se entrevista
allí con el hermano Teone, padre de Hipazia, a
la sazón Maestro Secreto42
de la logia veneciana Hermes. Le enseña
la joya que halló en el lugar del atentado contra
Stevani y Teone le explica que se trata de los signos
distintivos del grado de Preboste y Juez en las logias
de perfección. Le advierte sin embargo, curiosamente,
de que es un grado en el que sus miembros son clandestinos43,
y le sugiere que se deshaga de la joya cuanto antes, pues
su tenencia ilícita le podría acarrear sanciones
masónicas.
Viñetas 384-395. Teone deja a
Corto en compañía de Hipazia y se marcha
a preparar el horóscopo de un amigo. En una columna
de la estancia volvemos a ver la estrella de David -símbolo
que aparece con relativa frecuencia a lo largo del cómic-
y el mismo signo (letra zeta) que veíamos bordado
en el mandil del maestro masón que acompañaba
a Corto por la escalinata "de los encuentros".
Corto le dice a Hipazia que le recuerda, por el nombre
de pila, a esa otra Hipatia, filósofa neoplatónica
de la Escuela de Alejandría y acérrima enemiga
del cristianismo44.
Viñetas 396-407. Hipazia se cree
reencarnación de la filósofa Hipatia, y
así se lo hace saber a Corto, quien se define como
un escéptico respecto al asunto de la reencarnación.
Le dice a Hipazia que anda buscando al francmasón
que hirió a Stevani y robó los papeles del
Barón Corvo. La hija de Teone le replica que los
periódicos hablaban de que podía haberlo
hecho una mujer, pero Corto parece creer que el individuo
iba disfrazado. En la escalinata encuentra un relieve
con el sello de Salomón. Enseguida tiene la intuición
de que detrás de él se halla escondida la
esmeralda mágica que busca.
9. Violencia y fuego. La acción pura como umbral
del desenlace: estampas 408-48745
Viñetas 408-418. Cuando se disponía
a inspeccionar el bajorrelieve, una sombra se abalanza
sobre él con un cuchillo. Es un francmasón
encapuchado. Luchan ambos con fiereza, hasta que el marino
consigue dominar a su atacante.
Viñetas 419-430. Se acerca hasta
el masón y le quita la capucha. Corto comprueba
con sorpresa que se trata de Bepi Faliero. Éste,
malherido, le asegura antes de morir que él no
es el culpable de esta oscura trama.
Viñetas 431-441. Aparece Böeke
en escena. Corto le pregunta por qué su madre tiene
la pierna de plata. Böeke le responde que es la consecuencia
de una historia de amor. Patita de Plata tuvo un pretendiente
que fue batidor de cobre.
Viñetas 442-452. Corto, en compañía
de su amigo Böeke, abre el bajorrelieve del sello
de Salomón, mas no encuentran la esmeralda, sino
una carta lacrada dirigida al propio Corto. Es del Barón
Corvo, escrita el 28 de diciembre del año 1912.
En ella le comenta que él también encontró
el escondite de la piedra mágica, pero lo halló
vacío. Alguien se le había adelantado ya
entonces.
Viñetas 453-463. De repente,
Böeke y Corto perciben humo en el recinto. Se está
quemando la casa palacio. Böeke se mete entre las
llamas en busca de su adorada Hipazia y de pronto Stevani,
el fascista, reaparece impensadamente entre el humo del
incendio, amenazando a Corto con una pistola.
Viñetas 464-475. Stevani dice
a Corto que él ha provocado el incendio para vengarse
de Faliero y de Hipazia, su cómplice. Según
Stevani, fue Hipazia quien le hirió y luego asesinó
al carabinero. Asegura que él ha matado a Hipazia.
Böeke, que lo oye, se lanza contra el fascista, lo
insulta y golpea hasta que Stevani cae al suelo.
Viñetas 476-487. Aparecen los
bomberos para sofocar el fuego. Böeke saca de entre
las llamas a Teone, pero no encuentra a Hipazia. Los Carabineros
piden a Corto que los acompañe a comisaría
para aclarar los hechos46.
10. Un final feliz. O casi: ilustraciones
488-54447
Viñetas 488-498.
Corto pregunta por Böeke a Patita de Plata, quien
le dice que su hijo se ha ido a embarcar48.
Se despide cariñosamente de ella y se dirige luego
al hospital para visitar a Teone.
Viñetas 499-510. Teone reconoce
que su hija estaba loca y que, en su demencia, creyó
ser la guardiana del secreto de la esmeralda mágica.
Hipazia decidió eliminar a todos los que perseguían
la piedra. De ahí que utilizase a Faliero, enamorado
de ella, y que intentase eliminar a Stevani y matase al
carabinero. Teone se lamenta, cabizbajo, de la enfermedad
de su hija, del encubrimiento que todos hicieron de la
demencia de la joven y de sus terribles consecuencias.
Corto sale del hospital y se dirige de nuevo hacia las
proximidades de la escalinata "de los encuentros".
Viñetas 511-533. Se sienta Corto
frente a un pozo que vemos junto a la escalinata y éste
le habla como piedra encarnada del espíritu de
Arlekin Batocio (sic)49.
Entonces, como si el pozo encantado hubiese obrado el
portento de reunir en un solo lugar embrujado a todos
los personajes actores de la historia, Bepi Faliero aparece
en lo alto de la escalinata. Luego, el propio Corto va
llamando al resto de actuantes: Stevani, Boselli, el poeta,
Patita de Plata, Teone, Louise, Böeke, Saud Khalula,
Schulz, los Carabineros y los francmasones de la logia
Hermes. Al final reaparece también Hipazia.
Se reúnen todos, personajes vivos y muertos. Corto
aclara que acaba de nacer el 25 de abril, festividad de
San Marcos, patrón de Venecia, y agradece "la
bondad y cortesía" de los lectores de su historieta,
a la que el autor califica, por boca de Corto Maltés,
de "extravagancia" y divertimento50.
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Tras un desenlace
feliz, los personajes reaparecen ante nosotros
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Viñetas 534-544.
Ha terminado la representación, pero no la fantasía
fecunda de Hugo Pratt. En los últimos cuadros,
Corto halla en el bolsillo derecho de su pantalón
la esmeralda mágica tan perseguida, hecha -sin
duda- de la materia con que todos construimos los sueños
profundos de algunas madrugadas frías. Venecia,
con su hechizo, engulle a Corto Maltés para llevarlo
a otra nueva y divertida historieta de cómic.
Conclusiones
Favola di Venezia
es, en efecto, una extravagancia, aunque sólo
en la más positiva acepción del término.
Una extravagancia -como dice nuestro amigo Corto Maltés-
que pretende, ante todo y sobre todo, divertir a los lectores,
hacer de ellos viajeros del tiempo y el espacio, y apresarles
en el misterioso interior de un mundo peculiar donde lo
imposible, lo portentoso, convive fácil y armoniosamente
con lo más familiar y conocido.
Pero Fábula de Venecia
va más allá todavía, pues busca mostrarnos
de refilón, y siempre en esa clave de cómic,
un mundo impenetrable donde la Francmasonería se
mueve entre misterios e intrigas, entre antiguos palacios
legendarios y extraños personajes que actúan
en la sombra. La filosofía, la tradición,
las mezclas culturales, la historia real, el mito y hasta
incluso la creatividad artística, hacen de este
relato gráfico un puzle donde todo acaba encajando
con aparente naturalidad y en el que la Masonería,
como institución, queda definida vagamente en las
coordenadas de la inocencia. Pratt intenta decirnos que
no hemos de achacar a un colectivo las malas acciones
individuales realizadas a título personal. El maestro
Bepi Faliero, masón de la logia Hermes,
es capaz de atacar a Corto con intención de matarlo
para preservar así el secreto de la esmeralda mágica.
Faliero equivoca su actuación, nada propia de un
masón. Mas la Orden, como tal, sale indemne del
error particular. Es buen momento para recordar las palabras
de Luigi Danesin impresas en su trabajo "La Hermandad",
incluido en los preámbulos del cómic. Dice
el Gran Maestro: "La Masonería no quiere verse
condenada por crímenes individuales", afirma51.
En este relato de ficción, la
Francmasonería está presente en cada rincón
empapándolo todo; es una especie de niebla densa
bajo la que discurre la acción de Corto Maltés
y demás personajes. La Masonería respira
en cada poro, vive en cada viñeta de la obra, a
pesar de que sólo en 66 de ellas -un 12,3% del
total- aparecen masones ataviados de ceremonia
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El trabajo
de las logias se patentiza en el cómic por
medio de sucesivas viñetas.
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Y hablando del atavío
con que Pratt dibuja a sus francmasones, es preciso apuntar
que tal aspecto52
se debe al deseo del dibujante por ofrecer a los lectores
un aliciente añadido de ambiente oscuro y secreto,
sin que esto sea incompatible, ni mucho menos, con el
hecho constatado de que en ciertas logias, durante determinadas
épocas y circunstancias, algunos ritos se han venido
llevando a cabo con los hermanos encapuchados.
De Favola di Venezia, "una pequeña
obra maestra de Hugo Pratt" según definición
textual del profesor Luigi Pruneti53,
se han hecho seis ediciones al menos en lengua italiana,
la última de las cuales, de este mismo año,
ha corrido a cargo del diario La Repubblica, en
colaboración con Panini Comics54.
Mientras que los apuntes, anotaciones
o dibujos de carácter iniciático o esotérico
son muy numerosos en toda la obra de Pratt, resultan en
cambio escasas las viñetas que se refieren claramente
a la Masonería. Además de Fábula
de Venecia, encontramos dibujos con francmasones en
El gaucho55 ,
dentro de cuyo argumento se desarrolla un relato interesante
en el que, como en otros de Pratt, historia contrastada
e imaginación galopan juntas56.
En Wheeling57,
célebre saga india, las referencias a la Masonería
son abundantes. Al final del largo relato se ilustra,
con esmero particular si cabe, el aumento de salario o
pase iniciático al cuarto grado del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado de un personaje llamado Montour58.
Un aspecto que consideramos importante
es el mestizaje cultural que ofrece Hugo Pratt a lo largo
del cómic analizado. Hay que resaltar la importancia
cuantitativa de los elementos culturales árabes
y judíos. Ambas tradiciones hallan su lugar de
encuentro en un buen número de viñetas,
que vienen a representar la mezcolanza convivencial y
en paz de dos mundos supuestamente antagónicos
en incierta y engañosa oposición. Lo árabe
se encuentra por todos lados, hasta en el título.
Recordemos que ya en la primera viñeta, el creador
del cómic nos da a elegir entre dos títulos:
Fábula de Venecia o Sirat Al Bunduqiyyah59.
No cabe duda de que los elementos culturales judíos
conforman el aire o el ambiente global donde Pratt mueve
a los personajes de su historieta; es como el oxígeno
gracias al que respiran y viven los protagonistas del
relato, pero el complemento de lo árabe le da al
libro un especial talante integrador y amable que gratifica
en buena medida a toda persona liberal, abierta y tolerante.
Sólo resta manifestar, por último,
que Fábula de Venecia posee el valor intrínseco
que a todo buen cómic se le supone: el de amenizar
el tiempo a cualquiera que se acerque a sus páginas,
interesado o no en el aspecto iniciático o masónico.
Pratt consigue con gran soltura -con falsa naturalidad
magistral, diríamos mejor- ese deleite del que
hablamos por medio de dos componentes esenciales que domina
a la perfección, el gráfico y el textual
o literario, complementarios e indispensables en el género.
En definitiva, una obra interesante, original, de complejas
raíces y sencillo desarrollo interno que fluye,
ligera como río caudaloso, en la cabeza del lector
inteligente60.
1 El apunte bibliográfico de la
versión del cómic en lengua española
es el siguiente: PRATT, Hugo, Fábula de Venecia,
Barcelona, Norma Editorial, 2000. Y el de la versión
italiana: PRATT, Hugo, Favola di Venezia, Roma,
Lizard Edizioni, 2002.
2 El volumen en lengua italiana que manejamos se halla
marcado con el número de orden sesenta y cinco
en números romanos, LXV.
3 Tanto el sello de la Gran Maestría como la firma
autógrafa de Luigi Danesin, aparecen en tinta roja.
Por cierto que la numeración previa en caracteres
romanos no la vemos impresa hasta la página IX.
Se trata de una mera curiosidad estética.
4 Los abraxas o abrasax son representaciones
del demiurgo creador del mundo interior, según
el gnóstico Basílides, de quien no se sabe
si inventó o adoptó el término. Se
representa al demiurgo con un busto de hombre con cabeza
de gallo y piernas en forma de serpientes. Tanto el nombre
como la imagen se encuentran con frecuencia en talismanes
y amuletos antiguos, solos o asociados. Por extensión,
se denomina abraxas a toda piedra o lápida que
lleve inscripciones mágicas o figuras, en especial
si son de iconografía egipcia.
5 A lo largo de este prólogo, tan necesario como
esclarecedor, aparecen, publicadas junto a los textos,
fotografías de algunos rincones emblemáticos
de esa Venecia descrita y mágica, así como
algunas otras de su álbum familiar -se publica
una de Eugenio Genero, abuelo materno de Hugo, que aparece
sentado en una terraza del café Florian, de Venecia,
y otra de él mismo en 1932, a los cinco años
de edad-, así como la portada del libro de poemas
de su abuelo Eugenio titulado Ultime giosse, de
1929.
6 Encabezada, por cierto, por la fórmula masónica
"A la gloria del Gran Arquitecto del Universo",
invocación utilizada por los francmasones al comienzo
de una plancha grabada de arquitectura, al menos en ciertos
momentos y en según qué talleres.
7 Frederick William Serafino Austin Lewis Mary Rolfe,
apodado Barón Corvo, fue un escritor británico
nacido en Londres en 1860 y muerto en Venecia en 1913.
Se convirtió al catolicismo en 1886 y fue expulsado
del seminario escocés de Roma el año 1890
acusado de completo y radical inconformismo. Publicó,
junto a Beardsley, en The yellow book (Stories Toto
told me, 1898). Posteriormente dio a conocer Hadrian
the Seventh (1904). Esta obra versaba sobre la conversión
milagrosa de la Iglesia al servicio de los pobres. Tras
la bufonada exaltada y la sabrosa descripción del
Vaticano, se vislumbra el sueño de un papado ilustrado.
Respecto al polifacético cartelista y escritor
británico Aubrey Vincent Beardsley, conviene decir
que nació en Brighton en 1872 y murió en
Menton el año 1898. Fue dibujante precoz, admirador
incondicional de los grabadores del Renacimiento. En 1892,
durante una estancia en Francia, se interesó por
los carteles de Toulouse-Lautrec y por el sintetismo.
Las ilustraciones de La muerte de Artús,
de T. Malory, y de la Salomé, de Wilde (1894),
sentaron definitivamente su magnífica reputación
artística. Participó en la edición
de las revistas The yellow book (1894), donde colaboraría
con Barón Corvo, y The savoy. En ambas aparecieron
ilustraciones suyas a poemas de A. Pope titulados The
dream y The cave of spleen. Su carrera estuvo jalonada
por un rosario de obras maestras, donde combinó
el arte de la estampa japonesa con la fiesta galante del
siglo XVIII y el misticismo sensual de los prerrafaelistas.
8 FORTES, Susana, Querido Corto Maltés,
Barcelona, Tusquets Editores, 1994. Puede verse también
PAVÓN GUTIÉRREZ, Tomás, El cuaderno
de Corto Maltés, Del oeste Ediciones, 1999.
En la Historia de los cómics, de Toutain
Editor, existe igualmente un artículo de MARTÍNEZ
PEÑARANDA, Enrique, acerca del asunto que tratamos.
9 AURICCHIO, Bruno, "L'arte di Hugo Pratt",
en Officinae, año IX nº 2, junio 1997,
pp. 27-29. En la página 27 aparece una fotografía
de Pratt del año 1978.
10 PRUNETI, Luigi, "Afrodite e il Marinaio",
en Officinae, Año XIV nº 3, septiembre
2002, pp. 8-11.
11 De la poca bibliografía existente, incluso en
lengua italiana, y dejando al margen los artículos
ya reseñados de AURICCHIO y PRUNETI [Véanse
notas 9 y 10], destacaremos los que siguen: DELL' ORSO,
C., Femmes. Hugo Pratt 1944-1955. Avventurieri, ribelli,
fatalone e santarelline del maestro veneziano, Mestre-Venezia,
Edicioni Rem, 2000; Donde esta Oesterheld, il fumetto
argentino desaparecido, Torino, Lo Scarabeo, 2002
(obra sobre Héctor German Oesterheld, útil
para comprender mejor el periodo que Hugo Pratt pasó
en Sudamérica colaborando con este autor); FUGA
L. VIANELLO, G., Corto sconto. Itinerari fantastici
e nascosti di Corto Maltese a Venezia, Lizard Edizioni
(4ª ed.), Roma 2001; MEDAIL, C., "E il maestro
Pratt riportò la spada nella loggia", en Il
Corriere della Sera, 24 de agosto 1998; PETITFAUX,
D., All' ombra di Corto, Milano, Rizzoli, 1992; POLITANO,
A., "Alla Corte di Corto", en "I
viaggi di Repubblica", Año VI, nº
243, 26 de septiembre 2002; PRATT, Hugo, Il desiderio
di essere inutile. Ricordi e riflessioni [con entrevista
de PETITFAUX], Roma, Lizard, 1966; PIERRE, M., Corto Maltese,
memorie [con acuarelas y dibujos de Hugo PRATT], Milano,
Rizzoli, 1989.
12 Páginas 29 a 38 en ambas versiones, española
e italiana.
13 La capucha simboliza el mundo celeste. Cubrirse con
ella representa la invisibilidad del hombre en el mundo
material. O también el deseo del francmasón
de igualarse con sus hermanos hasta el límite que
impone el impersonalismo radical. Que los masones del
cómic aparezcan de tal guisa tiene varias posibles
explicaciones, entre ellas que el dibujante haya querido
ofrecer a su público popular la imagen misteriosa
y de secretismo que la Orden ha tenido siempre a través
de los medios, o simplemente que la Masonería italiana
de la época se viese obligada, por imperativos
de la represión política, a desarrollar
sus trabajos con la mayor discreción posible. A
veces, en estos hábitos, lo consuetudinario juega
un papel muy destacado. De todas formas, las tenidas de
algunas logias en determinadas épocas y circunstancias
-iniciaciones de profanos, sobre todo, y ceremonias especiales-
se han venido celebrando a veces con los hermanos encapuchados,
tanto en España como en otros países, y
es preciso reconocer que un rito de iniciación
en una logia de encapuchados resulta mucho más
intenso e inolvidable para el recipiendario o catecúmeno
una vez que éste recibe la Luz.
14 Todos los que se ven son de tercer grado: mandil blanco
ribeteado en rojo.
15 Da la sensación de que los trabajos se desarrollan
en tercer grado, puesto que, al margen de los mandiles
y bandas, el primer hermano que toma la palabra -el hermano
Dorome- habla de los nuevos aprendices de la logia y de
su molesta costumbre de hacer preguntas frecuentes. En
tenida de primer grado, con los aprendices delante, ese
tema hubiese resultado improcedente.
16 Título dado a la República de Venecia
en los siglos XV y XVI.
17 Inicialmente, el Dux era un duque elegido por Bizancio
para reforzar la defensa y la administración local
de esta posición bizantina, continuamente atacada
por los lombardos. El Dux existió en Venecia, como
tal, desde fines del siglo VII. A principios del XI, el
Dux aún gobernaba de un modo patriarcal, ayudado
por algunos consejeros. A partir del XIII, por el contrario,
el Dux era sólo un primer magistrado de la ciudad
a título vitalicio, al que se le hacía prestar
juramento -promissio- ante la clerecía y
las asambleas. Lo que el Dux perdía en autoridad,
lo ganaba en prestigio. Conforme iba pasando el tiempo,
el Dux se hallaba cada vez más sujeto a la aristocracia
veneciana. Marino Faliero -al que alude Bepi en el cuadro
43 del cómic- fue un Dux que conspiró contra
el poder de los nobles de Venecia en 1355, por lo que
fue ejecutado.
18 Páginas 39 a 50 del cómic, ambas inclusive.
19 Véase nota 7.
20 Véase nota 4.
21 Por su vestimenta, parece un marinero, como Corto Maltés.
Igual que él, también Böeke se cubre
con gorra de marino.
22 Páginas 51 a 62 ambas inclusive.
23 Se trata de un dibujo armonioso, de colores muy suaves
y difusos en los fondos. Las vestiduras azules y blancas
del aventurero destacan en el centro de la viñeta,
que se caracteriza por la serenidad de los tonos y el
perfecto equilibrio de los elementos compositivos.
24 Se llama runa, en español, a cada uno
de los signos que usaban en su escritura los antiguos
escandinavos, aunque por extensión podríamos
equiparar el adjetivo rúnico a cualquier
signo secreto o misterioso.
25 Páginas 63 a 70 ambas inclusive. Recordamos
que la numeración de las páginas es idéntica
en la edición española de Norma Editorial
y en la italiana de Lizard.
26 Este Iram, sin hache, es el mismo Hiram Abív,
maestro masón y artista fundidor que Hiram I, rey
de Tiro (c. 969-c. 935 a. J. C.) envió a Salomón
para apoyarle en la obra magna de la construcción
del Templum Domini en el monte Moria. Las escrituras nos
hablan de este peculiar personaje que organizó
los trabajos de manera eficaz y disciplinada. Recordemos
que todo el rito de pase a maestro en el Rito Escocés
Antiguo y Aceptado se vincula directamente en la Francmasonería
a la historia legendaria de Hiram Abív, representación
del Gran Maestro para los masones. Dice la leyenda que,
poco antes de acabarse las obras del templo de Jerusalén,
tres masones compañeros -de segundo grado- que
veían difícil poder acceder a la maestría,
optaron por conseguir dicho grado a la fuerza. Para ello,
conminaron a Hiram Abív por turno sucesivo a que
les desvelara las claves secretas del grado tercero. El
maestro se negó a desvelarles la palabra sagrada,
y en venganza le dieron muerte. Después escondieron
su cuerpo cerca de un bosque, plantando sobre su tumba
una rama de acacia. El resto de los maestros buscaron
sus restos con desesperación y, una vez hallados,
el espíritu de Hiram Abív se encarnó
en cada uno de los maestros de su logia. Al parecer, el
relato proviene de algún misterio representado
en los gremios de la Edad Media. Hiram es el héroe,
el ser que acepta el sacrificio máximo por el bien
de sus iguales. Este mito iniciático relaciona
en cierta forma la Masonería con los sistemas iniciáticos
de Fenicia, Judea y Egipto.
27 Hermes concierne al ocultismo por muchas de sus funciones.
Fue asimilado con la invención de algunas ciencias,
pero particularmente de la escritura y de la magia; fue
considerado mensajero de los dioses, guía de las
almas durante los ritos iniciáticos (mistagogo)
y después de la muerte (sicopompo). En la Grecia
helenística se equiparó con el dios lunar
egipcio Tot y se le consideró un rey de Egipto,
recibiendo el calificativo de Trimegisto o tres veces
grande. El hermetismo doctrinal siempre estuvo muy vinculado
a esta divinidad antigua.
28 En la cubierta de la edición de Norma Editorial
[véase nota 1], y en fondo de color verde, adivinamos
a Corto Maltés, de espaldas, caminando con paso
decidido.
29 Páginas 71 a 78 ambas inclusive de las dos ediciones
que se manejan.
30 La joya lleva grabada, en su centro, una balanza sobre
una llave. Estos símbolos habría que relacionarlos
con el séptimo grado masónico del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado, es decir, el de Preboste y Juez o
Maestro Irlandés. Podemos acudir para refrendar
el dato, por ejemplo, al artículo de FAIVRE, Antoine,
"Masonería, Esoterismo y Ocultismo",
en FERRER BENIMELI, José Antonio, FAIVRE, A. y
otros, "La Masonería", Madrid, Extra
IV [Monográfico] de Historia 16, noviembre
de 1977, pág. 140.
31 Páginas 79 a 86 del cómic.
32 Los fondos blancos sobre los que Pratt dibuja y mueve
a su personaje, dan una sensación buscada de ensueño
e irrealidad que encaja a la perfección, estéticamente
hablando, con la situación inconsciente del protagonista.
33 Stevani le cita por vez primera en la viñeta
223.
34 Páginas 87 a 96 ambas inclusive.
35 En la viñeta 340. Es Corto quien habla desde
su lecho en presencia de Patita de Plata, su hijo Böeke
y su amiga Louise Brookszowyc.
36 Con este nombre se alude a un pueblo de vikingos que,
en los siglos IX y X, partiendo de Escandinavia, se dirigieron
hacia Rusia y el mar Negro, llegando incluso hasta Bizancio.
Estas gentes se dedicaban a la milicia mercenaria y al
comercio con esclavos, y formaron la célebre guardia
varega del emperador bizantino, que perduró hasta
el siglo XI. Estos soldados solían tener gran envergadura
física, iban armados con un hacha y hacían
el trabajo de escolta de la persona del Basileo.
37 La viñeta 353 es importante en el desarrollo
narrativo del cómic, puesto que en ella se nos
desvela, a través de Corto, la extraña coincidencia
entre el sagrado lugar templario de los masones venecianos
y el escondite de la joya. Haciendo paralelismos literarios
fáciles, podríamos deducir que Pratt está
diciéndonos, incluso inconscientemente, que el
templo masónico es el lugar donde el iniciado puede
encontrar su tesoro personal e íntimo, esa mítica
esmeralda espiritual que es valiosa por su leyenda, por
su antigüedad, por su peculiar rareza.
38 El que, por su ubicación en la logia y por la
joya que ostenta, parece ser el Venerable, cita el nombre
de dos hermanos a los que se dirige: Dorome y Svedesin.
39 Vuelve a aparecer con generosidad el menorah,
candelabro judío de siete brazos, que el dibujante
parece tomar como icono simbólico de primer orden
en la decoración del templo.
40 Podemos contemplar dos ejemplos distintos de mandiles
de cuarto grado en las siguientes publicaciones españolas:
en la portada de RODRIGUEZ DE CORO, Francisco [Coordinador],
La Masonería por Euskal Herria, 1728-1939.
(Catálogo de exposición), Vitoria-Gasteiz,
1990-91; y también en VALÍN FERNÁNDEZ,
Alberto J. y DÍAZ MARTÍNEZ, Carlos [Coordinadores],
Masonería Universal. Una forma de sociabilidad.
'Familia Galega', 1814-1996, (Catálogo de exposición),
La Coruña, Fundación Ara Solís, 1996,
p. 192.
41 Páginas 97 a 102, ambas inclusive, de las dos
versiones del cómic.
42 El grado cuarto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
-primero de la llamada Masonería roja o de grados
capitulares- se denomina grado de Maestro Secreto.
43 La explicación de por qué introduce aquí
Pratt esta extraña, y sin duda fantástica,
explicación de Teone acerca de la clandestinidad
de los masones pertenecientes al grado de Preboste y Juez,
estaría probablemente en su afán de ofrecer
un factor añadido de intriga en la cabeza de sus
lectores, sin más.
44 Esta Hipatia fue un personaje real. Matemática
y filósofa griega (Alejandría c. 370-id.
415). Junto a su padre, Teón de Alejandría,
realizó una reedición crítica de
los Elementos de Euclides y un comentario del Almagesto
de Tolomeo. Según Suidas, preparó también
comentarios de las Aritméticas de Diofante
y las Cónicas de Apolonio. Hacia el año
400, parece que dirigía o encabezaba la escuela
neoplatónica. Terminó sus días asesinada
por unos cristianos en el interior de un templo.
45 Páginas 103 a 116, ambas inclusive.
46 En estas viñetas predomina lo gráfico
sobre lo literario, el dibujo sobre el texto. Suele suceder
esto cuando se nos muestran escenas donde la acción
se convierte en protagonista.
47 Páginas 117 a 126, ambas inclusive.
48 Recuérdese que Böeke es, como el propio
Corto, hombre de mar. Véase al respecto la nota
21.
49 En el museo Carnavalet, de París, recuerdo haber
visto hace años una pequeña talla del siglo
XVIII, polícroma, especialmente curiosa por las
facciones del grotesco comediante representado. Arlecchino,
personaje de la comedia italiana, vestía traje
a rombos de distintos colores. Su origen se remonta hasta
el Sannio, bufón de las farsas latinas que
llevaba el rostro pintado de hollín y un traje
de retales. Parece que fue símbolo de los bergamascos
(naturales de Bérgamo), igual que Pantalón
y Scarpin lo fueron a su vez de venecianos y napolitanos,
respectivamente.
50 En la viñeta 533, todos los personajes se asoman
sonrientes hacia el espectador, igual que cuando, al final
de una representación teatral, los actores -telón
al fondo subiendo y bajando- saludan cortésmente
ante los aplausos del público.
51 Véase epígrafe anterior de este mismo
ensayo intitulado "Acerca de la Hermandad".
52 Recuérdese lo dicho al respecto en el punto
1 del apartado "La Fábula de Venecia. Sinopsis
del argumento y algunas curiosidades", y en la nota
13 a pie de página .
53 En su gentil epístola personal de fecha 24 de
abril de 2003.
54 Las seis ediciones en italiano de las que tengo noticia
desde el año 1987 hasta el día de hoy, son
las siguientes: Rizzoli, Milano, 1987 (nueva edición,
2ª reimpresión); Lizard Edizioni, Roma, 1997
(edición especial para la Gran Logia de Italia);
Lizard Edizioni, Roma, 1998 (nueva edición); Lizard
Edizioni, Roma, 2000 (edición para la colección
Lizard de bolsillo, en blanco y negro); Lizard Edizioni,
Roma, 2002 (edición especial para la Gran Logia
de Italia); y, por último, en Corto Maltese,
"Classici del fumetto di Repubblica"
(edición del diario La Repubblica, en colaboración
con Panini Comics), Roma, 2003.
55 El argumento fue ideado y escrito por Hugo Pratt e
ilustrado por Milo Manara. MANARA, Milo y PRATT, Hugo,
El gaucho, Roma, Lizard, 1996.
56 En El gaucho, los oficiales de la marina y el
ejército británico, que se aprestan a tomar
Buenos Aires en junio de 1806, resultan ser casi todos
masones. En el cómic se hace clara referencia a
la logia americana de Londres, fundada por el general
Miranda. También se habla de dos talleres activos
en la capital argentina. Uno de ellos es filoinglés,
y en consecuencia considerado como favorable al desembarco.
La otra logia, en cambio, es vista con sospecha por ser
francófona.
57 PRATT, Hugo, Wheeling, il sentiero delle amicizie
perdute, Roma, Lizard Edizioni (2ª ed.), 1997.
58 Estas viñetas, por cierto, aparecen impresas
en las ediciones que manejamos, italiana y española,
de Fábula de Venecia, justo debajo del primero
de los textos preliminares de Luigi Danesin.
59 Véase lo que comentamos al respecto en el apartado
"De los preliminares de Pratt. Recuerdos de infancia",
en este mismo ensayo.
60 El presente ensayo se publicó en Ferrer Benimeli,
J. A [coordinador], La Masonería en Madrid y
en España del siglo XVIII al XXI, [2 vol.],
X Symposium Internacional de Historia de la Masonería
Española (Leganés, Madrid, 2003), Zaragoza,
Gobierno de Aragón, 2004, vol. I, pp. 627-654.
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