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Se hallarán aquí las críticas profesionales,
opiniones y comentarios más fiables y significativos
- hechos siempre por escrito- acerca de los libros de
Ricardo Serna, de su estilo literario y sus maneras de
imaginar y de crear.
La mayor parte de estas críticas son reducidos
fragmentos de reseñas más extensas o, a
veces, simples extractos, especialmente sabrosos por su
contenido, de artículos de prensa regional o nacional.
También se recogen los criterios y opiniones de
escritores, académicos, profesores y ensayistas
que proceden de cartas dirigidas al propio escritor a
modo de correo personal [en adelante, Cp.], pues
constituyen un valioso testimonio de lo que esos indiscutidos
intelectuales piensan en relación a la obra del
autor aragonés.
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El compás y la pluma. Artículos masónicos de ayer y de hoy
“Algunos trabajos de Ricardo Serna me devuelven a mi ciudad natal, Bucarest, a los años de la inolvidable adolescencia. Conocí, en aquel pequeño París de Oriente, a los descendientes del primer pediatra rumano: el doctor Mario Cajal, un aragonés que se trasladó al otro extremo del viejo continente por amor. Un español que jamás olvidó su idioma materno”. [Adrián Mac Liman, escritor, periodista y experto del «Grupo de Estudios Mediterráneos» de la Universidad de La Sorbona. En los textos de Presentación del libro. Octubre 2010]
“El libro muestra de nuevo el buen hacer literario de Serna, su honestidad ante el folio en blanco, su dedicación abundosa en el trabajo bien hecho y, sobre todo en esta entrega, el amor que demuestra con esa pluma envidiable hacia determinados ideales filantrópicos. Me ha parecido un libro ameno, vario en temáticas puntuales y cuidado estéticamente. Ha sido un placer adentrarme en sus páginas”. [Carlos Antonio Berasátegui, Periodista free lance y Licenciado en Derecho. Cp. 24.XI.2010]
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Umbral del hechizo. Memorial de espumas
“Estos dos libros o colecciones de poemas, Umbral del hechizo por un lado, y Memorial de espumas por el otro, son dos muestras de cómo un autor al que se conoce sobre todo como prosista, sabe sin embargo manejar con destreza los hilos de la poesía para dejar al descubierto con enorme dignidad su lado más lírico.
La poesía de Ricardo Serna no pretende sino reflejar estados anímicos, sentimientos humanos profundos, momentos antaño vividos con amargura o alegría. La vida son momentos –puntualiza el escritor-. Y sus poemas, exigentes y trabajados, responden a esos instantes vividos que han dejado huellas en su inquieto espíritu. No son de hoy mismo, sino que han reposado durante años, como el buen vino, en los archivos de su estudio. Todos estos poemas son pinceladas artísticas en el lienzo mayor de su latido; y se hallan estructurados y medidos, incluso aunque no se ajusten en algunos casos al clasicismo estrófico riguroso por el que los más academicistas abogaban tiempo atrás.
Las influencias poéticas recibidas por Serna son variadísimas. Algunas hay sin duda de los poetas románticos, a los que el poeta aragonés leyó en su juventud. Se dice también –y él nunca lo desmiente- que sus versos delatan trazas o vestigios de lectura de algunos vanguardistas españoles, también del mejor Machado y de ciertos franceses como Baudelaire y Reverdy, así como de otros poetas nacionales por los que el autor ha tenido y tiene predilección, como Leopoldo de Luis, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda o el más cercano y magnífico Luis Antonio de Villena, todos tan distantes y distintos entre sí.
Ricardo Serna obtuvo Accésit en el Premio Ciudad de Benicarló de Poesía (1984), y fue finalista del Premio Santa Isabel Reina de Portugal, de la Diputación de Zaragoza (2000). Tiene publicados hasta el momento cinco poemarios: Es de piedra el poeta, La construcción de la rosa (editados por la Institución Fernando el Católico y el Área de Cultura de la Diputación zaragozana en la Colección San Jorge, 1999); www.anónimo.es (editado por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Zaragoza en la Colección Veruela, 2001), y los dos que recoge este volumen”. [Anónimo. Texto crítico en contraportada de la primera edición de la entrega, diciembre de 2009]
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Estudios masónicos. Cinco ensayos en torno a la Francmasonería
“En muchas ocasiones, los estudios rigurosos y exigentes en torno a temas delicados y especiales como la Francmasonería, quedan relegados a los anaqueles de las bibliotecas más exclusivas y especializadas, ubicadas casi siempre en fundaciones o universidades. Porque, aunque es verdad que este tipo de estudios y publicaciones se hallan sin dificultades en los más prestigiosos fondos universitarios, hay que reconocer que el lector medio no acude casi nunca a requerir el libro o el artículo que le interesa a centros de ese tipo. Más que nada por simple ignorancia de los protocolos y mecanismos de solicitud de las obras; y porque la librería, como expendeduría de libros, resulta un lugar más natural para el común de los mortales.
Esta vez hemos querido rescatar, para un público cultivado aunque más general, esta colección de trabajos de Ricardo Serna. Se trata de recoger en un mismo volumen cinco interesantes ponencias congresuales que en su momento fueron expuestas en simposios internacionales de historia de la Masonería. Cada uno de los trabajos tiene su propia identidad, su desarrollo autónomo y su particular índole, aunque están unidos entre sí por una diáfana columna vertebral: todos ellos versan sobre asuntos masónicos. Y además, la literatura late con viveza en el fondo de los ensayos. No en vano el autor se considera literato amén de historiador de título, y es bien conocida su admiración por la praxis de los historiadores profesionales.
El lector hallará en la lectura de estos peculiares ensayos el rigor y competencia de una buena y avezada pluma, la calidad indiscutible de un original discurso, el misterio que envuelve todo lo masónico y la pasión que el escritor pone a la hora de ejecutar y exponer sus tesis. Fundamento y solaz, historia y literatura reunidos en este libro que no dejará indiferente a quien se acerque a sus páginas”. [Anónimo. Texto crítico en contraportada de la primera edición del libro, agosto de 2008]
“En esta ocasión se nos ofrece un volumen que contiene cinco estudios relacionados con la Masonería, tema que el escritor domina como pocos. La editorial Idea, ubicada en las islas Canarias, nos aproxima los bien cincelados estudios de este autor zaragozano que no escatima esfuerzos para hacer las cosas con honestidad intelectual y la mejor hechura posible. Serna nos acerca su personal análisis de la revista francesa Les Documents Maçonniques, que se publicó en el país vecino a partir del año 1941. Dicha revista influyó con fuerza en determinados estratos de la sociedad francesa del momento. La publicación fue un claro instrumento del gobierno de Vichy para la difusión de las ideas antimasónicas. También se aborda con mucho tino el argumento masónico que aparece en la novela Pequeñeces, del padre Coloma, novela muy controvertida en el momento de su publicación. La matritense Fundación Universitaria Española ya publicó, en 1998, un libro de Serna titulado Masonería y Literatura. La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma, estudio que abría nuevas vías en la investigación de temas convergentes masónicos y literarios.
Por añadidura, este libro contiene dos trabajos que enseguida llaman la atención de los lectores atentos: por un lado el que hace referencia al estilo del ínclito parlamentario don Práxedes Mateo Sagasta –francmasón distinguido y Presidente del Gobierno español en varias ocasiones- y también un original y entretenido estudio acerca de Fábula de Venecia, una historieta de cómic firmada por el célebre dibujante masón Hugo Pratt, creador del aventurero personaje Corto Maltés.
Animo a los amantes del ensayo y de la prosa en general a que lean este libro, original e interesante donde los haya. Un libro necesario con el que gozaremos y aprenderemos disfrutando. Estos ensayos de Ricardo Serna transpiran por todos los poros la competencia de quien habla sabiendo lo que dice y ofreciendo una indiscutible calidad literaria por medio de una prosa bien cincelada y sumamente grata. Si al interés que de por sí despierta el asunto masónico le sumamos la elegancia del lenguaje y el meritorio trabajo de trastienda que llevan aparejados estos originales ensayos, obtendremos una suma de cualidades que nos harán acercarnos de calle a esta nueva obra del escritor zaragozano, un trabajador vocacional de la pluma como quedan pocos”. [Mariano Castro, profesor de Economía en la Universidad de Jaén, Diario del Alto Aragón, 25.XI.2008].
“Este tipo de estudios rigurosos en torno a temas tan especiales como la Masonería, suelen quedan relegados a los anaqueles de bibliotecas universitarias y centros de élite. En esta ocasión, la editorial Idea rescata un ramillete de excelentes piezas. Los asuntos que nos propone Serna, seducen. Aborda el análisis de la revista francesa Les Documents Maçonniques, que se publicó en 1941. Dicha revista actuó como órgano del gobierno de Vichy para la difusión de las tramas, supuestamente antipatrióticas, de la Masonería internacional. Fue un elemento más del aparato represivo que funcionó en Francia a comienzos de los cuarenta.
Otro tema que se toca en el libro es el de la novela Pequeñeces, del jesuita Coloma, en la que se desarrolla un argumento masónico paralelo al principal. Recordemos que la prestigiosa Fundación Universitaria Española de Madrid publicó, ya en 1998, un libro de Serna titulado Masonería y Literatura. La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma, con el que el escritor abría trochas en el tratamiento de asuntos masónicos ligados a la materia literaria.
En la entrega vemos otros textos de interés dedicados a la bibliografía masónica, a la oratoria de Práxedes Mateo Sagasta –quien fuera señalado masón y Presidente del Gobierno español en varias ocasiones- y un entretenido estudio que aborda el tema de la Masonería en Fábula de Venecia, cómic del dibujante francmasón Hugo Pratt, padre del popular personaje Corto Maltés.
Animo al lector a leer el libro; hallará en él la maestría de una avezada pluma, la calidad de un discurso bien hecho y el misterio que ciñe lo masónico, aderezado todo ello con la ponderada pasión que el escritor añade a la hora de exponer sus tesis. Este libro es de los que hay que tener en cuenta, pues no defraudará a quien se acerque a sus páginas con el interés de disfrutar y descubrir.” [Juan Manuel Matés, Heraldo de Aragón, 18.XII.2008]
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El laberinto de los goliardos
“El
laberinto de los goliardos es, ante todo,
una inquietante y deleitosa novela en la que Ricardo Serna
nos presenta un personaje narrador, Jaime Iturbe, que
se fija y dibuja enseguida en la mente de los lectores
como el factótum esencial del relato. De su mano
entraremos con orden en el planteamiento del asunto.
Iturbe, profesor de enseñanza
secundaria y escritor aficionado al jazz, nos cuenta en
primera persona, a la vez con llaneza y auténtica
pasión de aventurero, una impagable vivencia que
ha cambiado su manera de contemplar la vida y la forma
de ver su propia realidad como ser ubicado en el tiempo.
Los conceptos de tiempo y espacio van
a ser los goznes sobre los que gire la tesis de la novela.
El tiempo como irrealidad, la sucesión de los siglos
como simple artificio de la inteligencia.
En un inextricable laberinto de subterráneos
y enigmáticos pasadizos secretos, Jaime Iturbe
descubrirá con asombro que los conceptos que utilizamos
para definir y ordenar el tiempo material – pasado,
presente y futuro- no son en verdad sino meras ilusiones
de la razón práctica.
Al misterio de los argumentos vertebrales
hay que unir el interés de las varias historias
paralelas que se suceden y entrelazan, como por ejemplo
el erotismo que irradia un lance amoroso entre Iturbe
y Susana Alconchel, la joven maestra del pueblo, así
como la belleza formal de las descripciones que pueblan
la novela y la naturalidad de los diálogos, que
se cuelgan con ligereza, elegancia y oportunidad de los
diferentes capítulos.
En definitiva, El laberinto
de los goliardos es una sugestiva narración
que nos inundará los ojos y el cerebro de la magia
inherente a la pluma del autor. Hallaremos la gratificación
en el argumento, en la historia, pero también -y
desde la primera línea- en la misma lectura de
los textos”. [Anónimo. Texto crítico
en contraportada de la primera edición
del libro, diciembre 2005]
“El autor deja entrever este asunto
[el paso del tiempo] en la lectura más profunda
de su obra. La lectura más superficial, como explicó,
es la aventura de Jaime Iturbe, un profesor de literatura
y aficionado al jazz que compra una casa en el pueblo
de Sopeira, en el Pirineo, para escapar de la rutina de
la ciudad. Allí se interesa por un laberinto de
subterráneos y enigmáticos pasadizos que
le cuentan que están bajo su casa. […] De
la presentación se encargó Gema Martínez
de Espronceda, profesora titular de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Zaragoza. Martínez
de Espronceda destacó de la novela el dominio de
la sintaxis, la deleitación en la búsqueda
de pequeñas situaciones, la obsesión por
el detalle en la descripción del paisaje, la recolección
de frases hechas, el tiempo lento de las escenas y los
personajes”. [Elena Gracia, Heraldo
de Aragón, 13.XII.2005]
“Ricardo Serna lleva al lector
a un lugar en el que queda en entredicho nuestra percepción.
En la novela El laberinto de los goliardos aparece el tiempo como irrealidad, la sucesión
de los siglos como simple artificio de la inteligencia.
[…] Y advierte el autor que la novela tiene una
doble lectura. Por una parte, la epidérmica, que
tiene rasgos de aventura, de misterio y también
de erotismo (el protagonista se enamora de la joven maestra
del pueblo). Y otra lectura más reflexiva: por
qué nos empeñamos en manipular el tiempo,
midiéndolo a nuestro antojo. […] Sobre esta
última novela destacó [Gema Martínez
de Espronceda] el dominio prodigioso de la sintaxis, el
detalle en las descripciones y la bella trabazón
del lenguaje”. [Roberto Miranda, El
Periódico de Aragón, 17.XII.2005]
“El día de Año Nuevo,
por la tarde, me leí de un tirón tu libro El laberinto de los goliardos,
con interés y afecto hacia el autor. […]
El lugar de Sopeira, donde trabajó varios años
el líder aragonesista Gaspar Torrente, y el propio
monasterio –que es una preciosidad-, y el pantano,
etc., son escenarios magníficos. Encuentro innecesaria,
porque distrae del hilo central, la aventura con la maestra,
muy bien contada pero que hace albergar esperanzas de
que tenga que ver, por ejemplo que provenga de esas épocas
lejanas y luego nadie sepa nada de ella, o que la casa
esté abandonada y haya sido todo una especie de
sueño… […] Pero lo relativo al monasterio,
las visitas a la Academia de la Historia del protagonista
y lo demás está muy bien planteado y hace
todo verosímil. Te felicito. Creo que es un estilo
muy próximo al del Mendoza de El misterio de
la cripta embrujada”. [Eloy Fernández
Clemente, Catedrático de Historia Económica,
escritor y ensayista, Cp, 4.I.2006]
“Ahora, algo más tranquilo,
he tropezado con su libro, que voy leyendo despacito.
Quiero desearle lo mejor y enviarle un gran abrazo. Y
mi gratitud por su sostenida amistad”. [Alonso
Zamora Vicente, Académico de la R. A. E. y escritor, Cp. 9.I.2006]
“Sinceramente te muestro mi alegría
al encontrarme con esta historia tan bien construida y
contada, que ha superado con creces el deseo de tu dedicatoria.
Es un gran libro. [Antonio Díez Otero,
Master en Administración de Empresas y en Dirección
Financiera de Empresas, Cp, 12.I.2006]
“Su libro es para mi muy interesante.
Usted lucha por lograr una lengua coloquial. Ya se notaba
en Caballeros de la luz. Mucho
más en El laberinto… Usted coloca como puede frases y léxico popular.
Es, ante todo una voluntad de estilo. Indudablemente,
peso y realidad de una generación. […] Su
libro es bueno, está bien organizado. No tenga
miedo a escribir como usted habla. […] Ánimo
y a seguir escribiendo… Un gran abrazo. Mando sus
libros a Cáceres, a mi biblioteca, hoy pública”. [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R. A. E.
y escritor, Cp, 7.II.2006]
“A partir del momento en que un
pasado aparentemente extraviado, regio y fuerte es encontrado,
Jaime vive lo más parecido a un flechazo, un fuerte
sentimiento de pertenencia inexplicable que le hace aceptar
la oferta del vendedor de aquella casona del pirineo sin
asomo de duda. A partir de entonces, el acontecer de los
próximos meses y todo lo que rodea a la casa y
al pueblo de Sopeira, tendrá para Jaime -y par
el lector- un significado de búsqueda que se antepone
al tiempo quedo que parece reinar en ese tranquilo lugar.
Jaime, en una actitud recién nacida, dispuesta
a recibir cuanto le sea presentado, se dejará distraer
por el deseo hacia Susana, profesora en Sopeira, y cuya
profesión coincide en mucho por alguna razón
con el protagonista. Sin embargo, no será motivo
suficiente que le disuada o lo perturbe en su empeño
de proseguir por el laberinto de su curiosidad más
verdadera. El laberinto de los goliardos es para el lector un agradable paseo por el paraíso
descubierto por Jaime y Sara, y que alberga misterios
que sólo en el último momento se revelan,
dejando al lector con la agradable sensación de
querer saber más… ¿Pero acaso no es
ésa también la misma sensación que
lleva a Jaime a Madrid para investigar la historia de
este lugar y del monasterio románico de Alaón?
La curiosidad mueve a Jaime, y el lector lo acompaña
encantado hasta donde el protagonista decida llevarlo
finalmente, pero para llegar a ese lugar tendrá
el lector que tomar el libro con el buen humor obligado
del que se sabe en el mundo de los vivos, comulgando de
ese modo, y en las primeras líneas, con la actitud
del protagonista. He sido lectora curiosa de El
laberinto de los goliardos, y como siempre
que he leído algo de Ricardo Serna, siento que
su relato posee la identidad amable y genuina del autor
aragonés y el reflejo mágico del esbozo
de algún tiempo de su propia vida, detenido para
siempre en la maestría de su oficio de escritor.
Ahora, una vez fuera de ese laberinto y del relato tan
entretenido como vivaz que ha dejado en mi retina un Sopeira
desconocido, puedo ir a Internet y teclear su topónimo,
donde unas bellas imágenes del enclave aparecen
en la página web de su ayuntamiento: y por alguna
buena razón, tengo la sensación de haber
sobrevolado en un perfecto vuelo rasante ese majestuoso
lugar”. [Ángela Puntes, escritora. Cp, 14.II.2006]
“Ha sido un placer ver cómo
desde Zaragoza has llegado a conocer la misma España
intelectual que me enseñó una y otra vez
don Alonso [Zamora Vicente]. Los mismos maestros y los
mismos amigos. Y por tu cuenta, la admiración por
la figura de Miguel Labordeta, a quien conocí recién
llegado a Cáceres y que resulta que era amigo epistolar
del gran escritor extremeño Manuel Pacheco, a quien
he dedicado diez años de mi vida antes de su muerte.
Tu relación con Leonardo Romero y tu dedicación
a la Masonería española, tu admiración
por la escritora Puértolas... Todo coincide con
una España que muy pocos han tenido el privilegio
de conocer.
Bueno, me quedo con el reconocimiento
de don Alonso hacia tu obra basado en dos razones. Si
él te ha escrito que sabes ver al héroe
históricamente, es porque eres un gran historiador
además de escritor, y si te aconsejó que
escribieras como hablas es porque la verdadera lengua
es la del momento. [...] ... recomendaré siempre
la lectura de tus libros como uno de los valores más
significativos de la España contemporánea.
¡Qué lástima que solo se promocionen
a los escritores mediáticos del momento! Pero forma
parte de los signos de los tiempos. Suerte que poco a
poco se van descubriendo los tesoros escondidos, aunque
es una pena que los jóvenes universitarios solo
conozcan las firmas periodísticas de algunos escritores”. [Antonio Viudas Camarasa, Doctor en Lingüística
Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Filólogo, dialectólogo y ensayista, profesor
titular de la Universidad de Extremadura y miembro de
la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Cp. 20.III.2006]
“...quiero darte un testimonio
del buen sabor que me ha dejado tu libro El
laberinto de los goliardos. Ha sido, Ricardo,
una gran sorpresa leer una novela en la que la vida ordinaria
de un matrimonio común, me ha mantenido en vilo
a lo largo de sus más de doscientas páginas.
¿Cómo lo haces? Tal vez el secreto, aparte
de la cuota de responsabilidad atribuíble a tu
buen hacer, resida en ese lenguaje aparentemente sencillo
utilizado para los diálogos y para la narración
de toda la historia. Me ha entusiasmado toparme con un
hombre como Jaime Iturbe que habla como podamos hacerlo
tú o yo y no del modo que nos quisieran imponer
ciertos medios de comunicación.
También me ha parecido muy interesante
tu tesis del tiempo como algo estático y eterno.
En una palabra, tu planteamiento me ha llevado por otros
laberintos del tiempo a los años en los que era
más sensible y, sobre todo, más impresionable.
Hablo con admiración de cómo
usas el lenguaje, pues es preciso ser el gran estilista
que tú eres para lograr un libro escrito con esa
aparente sencillez.
En cuanto a las situaciones, me ha gustado
mucho la aventura de tu héroe con Susana, pues
ese encuentro furtivo, inicio, con toda seguridad, de
otros muchos, lo convierte en un hombre de doble vida:
se siente capaz de amar a dos mujeres ¿Crees, Ricardo,
que hoy existen varones con tamaño coraje? Mosén
Alberto es otra criatura muy real, lejos de los tópicos
del cura rural, pues yo lo veo como un hombre inteligente
a quien alegra la llegada al pueblo de una pareja educada
y culta. Es un hombre que quiere a sus feligreses, pero
que echa en falta la conversación con gente que
hable de algo distinto de lo que son las charlas habituales
del bar del pueblo. Es muy atractiva la figura del archivero
menorquín -Juan Antonio-, un hombre mediterráneo,
a quien supongo amante del mar y del sol, pero que no
pone reparos al apolillamiento de su vida entre incunables
y legajos. [...] ...me ha emocionado tu reflexión
sobre el recuerdo de una infancia, de una adolescencia,
en las que nada ha sucedido: estoy harto de pasados traumáticos
y de juventudes ricas en amores libres, pues a tu amigo
Julio no le ha ocurrido ni lo uno, ni lo otro. Por ello,
me siento muy cercano a tu héroe Jaime Iturbe.
Por ello, me siento muy próximo a ti”. [Julio
Cristellys Barrera, Abogado y escritor, Cp. 27.III.2006].
“El laberinto de los
goliardos me ha parecido
una excelente historia, contada con un ritmo suave y placentero.
Su sintaxis, muy cuidada, es de una perfección
propia de maestros. El argumento y el devenir de esta
novela está sostenido por lo cotidiano, no sólo
en los personajes que son creíbles, sino también
por el transcurso argumental, lleno de circunstancias
corrientes en la vida de un profesor. [...] Jaime Iturbe
me ha parecido un personaje controvertido por lo que a
su psicología se refiere. El mundo que vive de
cara a los demás es bastante corriente, propio
de un profesor con las características propias
que rodean a personas que viven la docencia, pero su mundo
interior parece estar bien lejos de eso que le ha tocado
vivir; su imaginación, sus intereses, sus inclinaciones
sólo están en su interior, separado de su
mundo externo con cerrojos bien fuertes. [...] ...esta
novela no pasa desapercibida. [Rafael Sánchez,
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación
y escritor. Cp, 11.IV.2006].
"Esta lectura te atrapa y no
hay manera de dejarla. Además ese sistema de ir
numerando los distintos apartados facilita y anima mucho
a seguir. Aparte de la intriga que provoca desde el primer
momento, hay algunos pasajes gloriosos. El lance con Susana
casi se vive. Cuando se narra que la observa el protagonista
al subir por las escaleras, es fácil imaginar la
escena. A mí me encanta el erotismo, sobre todo
cuando está tan bién tratado. Total, una
delicia" [Artemio Echeverríbar García,
lector y profesional del mundo gráfico. Cp,
11.IV.2006].
“La hermosa geografía aragonesa,
la Historia y su fascinación en el presente, la
frescura de la acción y una técnica narrativa
ágil y despierta, son los potentes imanes que nos
atraen a esta novela de Ricardo Serna, El
laberinto de los goliardos. Un deleite que
nos mantendrá en el oficio de lector a tiempo completo
para desentrañar la trama y el misterio” [Rosa Lencero, escritora. Cp. 11.II.2007].
“[El laberinto de los goliardos] me parece una obra de estilo clásico, realista, costumbrista, de alta calidad literaria, rescatadora gustosa de ricos vocablos. El tema en su tratamiento es el aguafuerte de un personaje libre de prejuicios, que se sincera sin adornos ni eufemismos.” [Juan Antonio Cardenal, empresario y editor. Cp. 13.VI.2007].
“El laberinto de los goliardos ha sido para mí una agradable sorpresa, y su lectura un verdadero placer desde la primera hasta la última de sus páginas. Su autor, el zaragozano Ricardo Serna, es escritor consagrado que ha cultivado diversos géneros literarios. El protagonista de la novela es Jaime Iturbe, profesor de literatura de un instituto de Zaragoza y felizmente casado con Sara, pintora de cierto éxito en Francia y más tarde también en Cataluña. Con la intención de escapar a menudo de la capital, la pareja decide comprar una casa en la pequeña localidad oscense de Sopeira, en la frontera con Cataluña, junto al monasterio románico de Santa María de Alaón. Allí se ambienta esta magnífica novela de intriga bien administrada, que siempre mantiene la atención del lector y lo atrapa hasta el final. Desde su llegada al pueblo, Iturbe siente una irreprimible curiosidad por la red de pasadizos subterráneos que supuestamente recorren el subsuelo del lugar y su famoso monasterio. Mientras prepara su aventura subterránea y se interesa por la rica historia de Sopeira y Alaón, la novela se llena de espléndidos diálogos y situaciones cotidianas narradas siempre con sencillez y naturalidad. Magnífica es la presencia de la maestra Susana Alconchel. La fuerte atracción erótica que ejerce sobre Jaime añade una capa más de ambigüedad a los diferentes planos temporales y espaciales que se entrelazan en la novela, y que, con la irrupción de la sensual maestra, no sólo se producen entre el ayer y el hoy, sino también en las dobles vivencias del presente. Además, la aparición de Susana puede vincularse al fervor hedonista de los goliardos –los pasados y tal vez los actuales- que dan título a un libro que merece, por muchos motivos, ocupar un lugar destacado en la actual narrativa aragonesa.” [Carlos Bravo Suárez, Diario del Alto Aragón, 5.VIII.2007].
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Caballeros de la luz
"Tenemos entre
manos un libro con dieciocho historias diferentes. Cada
una constituye un particular universo, pero todas ellas
en conjunto -al margen de asuntos y extensiones- se vertebran
en torno a un estilo literario original de trazas clásicas,
con toques ligeros de ironía y humor que agradan
siempre y alivian el peso de ciertos mensajes.
Los argumentos no carecen en ningún
caso de originalidad e interés. Hasta en los cuentos
más breves, o en aquellos en los que lo descriptivo
se apodera relativamente de lo inventado, el asunto aparece
como elemento de soporte estructural. Se nos cuentan historias
verdaderamente sugerentes, como la del protagonista de Nadie lleva zapatos en
el cielo, un difunto que nos descubre, en clave de humor
sardónico, el cómo y porqués de su
muerte y sus posteriores decepciones familiares. O esa
otra y bien documentada historia que nos adentra en la
ceremonia de iniciación de un profano en una logia
masónica, pieza impresionante por su presunto verismo
y que, además, da título al volumen, Caballeros
de la luz, donde el protagonista
nos guía por la senda de sus experiencias rituales.
Tengo una personal predilección por el cuento titulado Mi primera escuela, donde Serna nos introduce,
con admirable sencillez narrativa, en un ambiente rural
oscense de la España de posguerra para sumergir
de inmediato nuestra imaginación en una historia
humana que consigue involucrar al lector de manera rápida
y eficaz. En Un pueblo entre la bruma, la magia
nos cala hasta los huesos como un fino sirimiri norteño
y nos embebe de una realidad imposible que parece hallarse
al alcance de nuestras manos.
Algunos de los relatos aquí
reunidos contienen un hábil entreverado de hechos
y personajes reales, existentes, veraces, con otros que
no lo son en absoluto. El juego literario y los gozos
de la creación laberíntica, cobran en esta
nueva entrega de Ricardo Serna un especial protagonismo.
De esta manera, verdad y ficción, vida e imaginación,
se hacen objeto literario indivisible y sujeto activo
de los cuentos.
Este libro, como tantos otros, se ha
escrito para ser leído sin prisa, saboreando cada
frase, disfrutando morosamente de los mundos arcanos que
el escritor esconde entre líneas, bajo el perfil
inquietante de los párrafos que conforman sus atractivos
relatos". [Juan Manuel Matés Barco, ensayista
y profesor de la Universidad de Jaén. Texto crítico
en contraportada del volumen,
2.IX.2004]
"Su prosa es atrevida, descarada. Buena señal". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E y novelista. Cp. 13.XI.2004]
"Es una edición muy buena,
muy cuidada. Mi enhorabuena. Deseo que su libro se difunda
y sea bien leído". [Pedro
Antonio Urbina, escritor. Cp.
15.XI.2004]
"Los cuentos, estupendos. He pasado
una buena tarde con ellos". [José
Luis Melero Rivas, bibliófilo y ensayista. Cp.
noviembre 2004]
"Caballeros
de la luz, dieciocho relatos
en los que se denota la pasión de este zaragozano
por la literatura y también por la Masonería,
cuyos ritos iniciáticos configuran una de las tramas.
Su estilo está cercano al del novecentista Gabriel
Miró, sin olvidar a sus admirados Torrente Ballester,
Delibes, Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez
y Francisco Umbral". [Lourdes Buisán, Diario del Alto Aragón, 17.XI.2004]
"Me ha gustado su tono general
de nostalgia cálida". [Alonso Zamora
Vicente, Académico de la R.A.E y escritor. Cp.
18.XI.2004]
"Escribe endiabladamente bien
y cuenta las cosas desde una proximidad que las hace inmensamente
grandes. En el fondo, así es el mundo". [Antonio Ceruelo, fotógrafo. Cp.
diciembre 2004]
"Estoy leyendo con mucho gusto Caballeros de la luz.
Le felicito por el libro". [José
María Merino, escritor. Cp.
14.XII.2004]
"Decirle a un maestro, en la más
amplia acepción del término como es tu caso,
que gustan sus escritos, resulta pueril. Yo me atrevo
a decirlo aunque mi opinión no tenga valor alguno.
Me parece especialmente divertido y ocurrente el engañoso
galimatías en los primeros párrafos de El
maestro y la gallina". [Luis Gómez
Zapata, Diario del Alto Aragón, Cp.
16.XII.2004]
"Ricardo Serna publica en Arbalea Caballeros de la luz, una muy
curiosa colección de cuentos, incluido uno muy
sabroso y bien documentado sobre ritos masónicos". [Eloy Fernández Clemente, Catedrático
de Historia Económica y escritor, Qriterio Aragonés, 14.I.2005]
"Además
de abordar temas masónicos, nos aporta una esencial
materia de reflexión sobre el mundo cotidiano y
los recuerdos". [Víctor Guerra, periodista
y escritor. De una reseña publicada en Internet,
enero 2005]
"Me ha gustado
mucho el tono mágico de los últimos relatos,
y la descripción iniciática del que dá
título al libro". [Dino Valls, artista
pintor, Cp. 9.III.2005]
“La prosa de Ricardo
Serna es clara, precisa, serena; fluye limpiamente dejando
traslucir un punto de inocencia, contrastado por la experiencia.
Él sabe acoger, envolver al lector en el mundo
que le va mostrando. Sus descripciones son sobrias y profundas
a un tiempo. Sólo desvela aquello que es preciso
saber, sin divagaciones ni circunloquios, sin alardes
de virtuosismo narcisista. Su universo de sensaciones,
afectos, ideas y razonamientos va aflorando mientras habla
desde dentro de sí mismo, con naturalidad. Va tocando
fibras que siempre quedan inacabadas, sin imposiciones,
sin creencias previas que comunicar, flotando a veces
una sutil sensación de duda que va incidiendo en
el devenir de lo humano.
Ricardo Serna es un artista de la palabra.
Su obra trasluce siempre un aura de luz blanca". [María José Lacalzada de Mateo, Doctora
en Historia, ensayista y profesora de Universidad, Cp.
24.VI.2005]
“…un escritor
cuya reconfortante imaginación alienta y consuela
la percepción de la realidad. Coincidiendo con
numerosas opiniones y distintos medios, la laboriosa tela
de araña que ha ido tejiendo para entretener nuestra
necesaria y voluntaria espera es la siguiente: lenguaje
llano pero selecto con rica adjetivación, frases
de hondo lirismo cuajadas de imágenes poéticas,
monólogos interiores que descubren personajes atemorizados
por las condiciones de una vida hostil, velando por el
amor y reflexionando como única solución
para salvar su soledad.
En Caballeros de la luz nos ofrece dieciocho historias diferentes. El mismo autor
en su prólogo, absolutamente magistral, nos asevera
que un buen relato, para serlo, ha de poseer un argumento
original y entretenido, un planteamiento inteligente y
ágil, un desarrollo compatible y un desenlace si
no sorprendente, sí cuando menos audaz e imaginativo.
[…] Continúo, personalmente, emocionándome
cada vez que leo y releo Zumo de piña,
la tierna pasión sentida por un profesor de literatura
hacia una joven a la que triplica la edad, y Jazz, otra
pasión transgresora. Me complacen las profundas
y lúcidas reflexiones de Cuatro líneas y Memorias de un muerto apacible. Gracias,
Ricardo, porque tus libros son el placer de la memoria…” [Javier Nicolás García, Revista Spend
In nº 8, verano 2005]
“Me gustó tu libro de
relatos, lleno de personajes sencillos como tú
y como yo, de esas personas que viven y sienten y piensan
inmersos en la vida cotidiana. De lenguaje claro, que
te arrastra al ambiente de la historia sin darte cuenta
y ya estás ahí dentro, en ese pueblo, o
en esa ciudad, sintiendo y viviendo como ese personaje”. [Purificación Menaya, escritora. Cp.
21.X.2006]
“Hoy son muchos los escritores
aragoneses de los que nos podemos sentir muy ufanos, pues
su prestigio y sus libros han brincado de las fronteras
de nuestra comunidad a otras tierras españolas
e, incluso, han horadado los muros que cercan las ciudades
extranjeras. Cito a algunos. Seguro estoy de olvidar a
otros cuyos méritos no son menores, pero el seco
enunciado de nombres y apellidos de escritores por todos
conocidos, además de aburrido, siempre resultaría
incompleto además de injusto. Es así que
menciono a quienes primero a la memoria, a la pluma, me
acuden y, siempre olvidando a otros autores de mucho mérito,
citaré a José Luis Corral, Rosendo Tello,
Javier Barreiro, Manuel Vilas, Ricardo Serna…, escritores
prolíficos y cultivadores de diferentes géneros,
auténticos humanistas que, día a día,
hacen de Aragón una tierra universalmente conocida”. [Julio Cristellys Barrera, Revista Criaturas Saturnianas núm. 5, Zaragoza, Asociación Aragonesa de
Escritores, segundo semestre 2006]
“Caballeros
de la luz me ha
gustado mucho. Son relatos serenos,
placenteros algunos, otros sugestivos,
y varios con una pizca de erotismo.
Como siempre, me encanta tu
sintaxis […] Cuando he
ido leyendo cada uno de tus
cuentos, me ha parecido estar
oyéndote de viva voz,
pues creo que muchos de tus
giros verbales orales son los
mismos que cuando escribes,
lo que confiere a tus relatos
una naturalidad lingüística
sin atisbo ninguno de petulancia
ni de la jactancia que puede
verse en otros escritores. El
cuento Caballeros de
la luz, conforme lo
leía me parecía
estar asistiendo a la escena,
a la ceremonia, que la describes
de maravilla. Mi primera
escuela, El
maestro y la gallina, La
fonda caracense… me
han hecho sentir muy a gusto
leyéndolos. Se nota tu
vocación educativa, que
no la puedes olvidar, y las
experiencias que hayas podido
tener en estas lides, que habrán
sido muchas y muy buenas”. [Rafael
Sánchez Sánchez,
Doctor en Filosofía y
Ciencias de la Educación,
Gestor cultural y escritor. Cp.
28.III.2007]
“Es un libro que, con fina y elegante ironía, me ha hecho reír y sonreír mucho. Los relatos que destacaría por su gracia y originalidad son: Un día redondo, Zumo de piña y Nadie lleva zapatos en el cielo; estos han sido los que me han divertido más, tanto por la forma de narrar como por el contenido de la historia. Por otra parte, Caballeros de la luz es un cuento impactante, al menos para mí, en el que se describe con gran inteligencia y realismo un ritual sobrecogedor que me mantuvo, como lectora, atenta desde la primera letra hasta la última. También me gustó el relato Jazz, al que calificaría de sorprendente… […] Y me encandiló Memorias de un muerto apacible porque me encanta cómo se enfoca el tema de la muerte, quitándole todo ese misticismo del que normalmente está envuelto. Todo esto sin menoscabo de los demás cuentos del libro, que he leído con avidez y mucho interés; no podría decir que haya alguno que no me ha dicho o aportado algo”. [Marina Muñoz Cervera, doctora en Medicina, pintora y poeta. Cp. 14.VIII.2008]
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www.anónimo.es
"Los poemas me
han gustado, aunque aún haya de darles esa lectura
sosegada, en soledad". [Alonso
Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 5.VI.2001]
"Gracias por tu
bello poemario, por el fantasma de Labordeta, a quien
también admiro, por tanto testimonio de buenas
letras". [Miguel Delibes, Académico de
la R.A.E. y escritor. Cp.
21.VI.2001]
"Si viviese hoy,
y es una pena que no sea así, Miguel Labordeta
(1921-1969) tendría ochenta años. Su obra
expresionista y torrencial está ahí, crece
en secreto y hacia adentro. Ricardo Serna ha querido dialogar
con el poeta y glosar su obra, sus símbolos, su
verso denso, prensado y auténtico". [Antón Castro, Heraldo
de Aragón, 22.VI.2001]
"Ricardo Serna
(Zaragoza, 1954), licenciado en Filosofía y Letras
y profesor de Literatura española, es un escritor
que cuenta en su currículo con una amplia lista
de obras, principalmente de narrativa, aunque ha hecho
también incursiones en los géneros del ensayo
y la poesía. Ahora publica www.anónimo.es, curioso título para un poemario que sirve de homenaje
a Miguel Labordeta, cuya obra conoció Serna tardíamente,
pero que le impresionó por su coherencia y profundidad.
Los catorce poemas que componen el libro acogen las distintas
secuencias de la historia de un hombre que intenta descubrir
la autoría de unos poemas sin firma que encuentra
casualmente en una notaría. Para averiguar la identidad
del poeta solicita ayuda a través de Internet y
establece una especie de juego literario con el que busca
la complicidad del lector". [ José Luis
Solanilla, Heraldo de Aragón,
23.VI.2001]
"Enhorabuena por
tu libro". [Ana María Navales, escritora
y directora de la revista Turia. Cp. 4.VII.2001]
"El libro tiene
una presencia muy cuidada y bonita tipografía;
lo leeré con atención". [Pedro Antonio
Urbina, escritor. Cp. 17.VII.2001]
"Difícil
pero serio, profundo e importante poemario por el que
te felicito". [Luciano Varea, poeta y crítico
literario. Cp. 14.IX.2001]
"He disfrutado
lo mío con sus poemas; algunos -no soy crítico
ni tengo formación, pero he leído no poco-
preciosos. Por razones subjetivas, me ha encantado Las
bodegas del Ebro. Y el Horizonte
de la ruina tiene versos que impresionan de veras". [Guillermo Fatás Cabeza, Director de Heraldo
de Aragón. Cp. 22.IV.2002]
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Los días amargos
"Los días amargos hieren más
que cualquier otoño. Enhorabuena por el texto". [Raúl Guerra Garrido, escritor. Cp. 25.X.2000]
"El escritor zaragozano
Ricardo Serna ha presentado en Zaragoza su última
novela. Los días amargos es el testimonio de quien se ha sentido condenado a muerte
por el cáncer y ha sobrevivido finalmente para
contarlo". [Raquel Goyeneche, Heraldo
de Aragón, 30.X.2000]
"Como bien sabía
Susan Sontag, de la enfermedad también es posible
extraer metáforas; de hecho, ¿qué
sería de la literatura sin la neurastenia de Juan
Ramón Jiménez, o sin el asma de Proust o
de Lezama Lima? Si el sueño de la razón
produce monstruos, del dolor producido por los males físicos
es posible hacer arte; y si ese arte se convierte en vehículo
de esperanza para quienes también lo padecen, el
provecho será todavía mayor.
Valga lo dicho para el libro que acaba
de publicar Ricardo Serna, titulado Los
días amargos, que ya desde su título
se convierte en la desasosegada crónica de una
muerte anunciada que, afortunadamente, no cumplió
su sentencia. La historia está sacada de la realidad,
y marcó a su autor -y protagonista de la obra-
de forma indeleble: el diagnóstico de un cáncer
cayó como una losa sobre Eduardo Gros, trasunto
de Serna en la novela, quien confiesa en el momento de
conocer su enfermedad: "Era un hombre vencido, un
animal acorralado entre los perros voraces de una partida
de caza en la que yo, inexplicablemente, era la presa".
No será éste, sin embargo, el rumbo que
tomará el protagonista del libro en los meses siguientes:
Eduardo Gros opta por no dejarse vencer, por luchar por
su vida y exprimirse casi hasta límites sobrehumanos,
siempre movido por una esperanza y un anhelo de vida que
fueron los que le hicieron salir de ese negro túnel.
Ricardo Serna narra con precisión su bajada a los
infiernos y subsiguiente ascensión de nuevo a la
vida, arrojando una luz de esperanza hacia todos aquellos
que se encuentran en su misma situación". [Miguel Ángel Ordovás, El
Periódico de Aragón, 3.XI.2000]
"[Un libro] de
gran utilidad a los lectores". [Pedro Antonio
Urbina, escritor. Cp. 6.XI.2000]
"Su libro, lleno
de realismo y vitalidad, nos recuerda que las actuaciones
del ser humano están llenas de sentimientos y emociones,
y que éstas son un buen compañero de viaje". [Alfredo Pérez Lambán, doctor en Medicina. Cp. 7.XI.2000]
"Ante todo, mi
enhorabuena: una primera mirada me ha descubierto en claridad
la presencia de su voz, la aventura". [Alonso
Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 10.XI.2000]
"Interesante y
sentida". [Miguel
Delibes, Académico de la R.A.E y escritor. Cp.
10.XI.2000]
"Quiero agradecerte
el esfuerzo personal de compartir tu experiencia vital,
que sin duda nos ayudará a superarnos". [Miguel Á. Gargallo Lozano, Presidente
de la Comisión de Cultura, Excma. Diputación
de Zaragoza. Cp. 22.XI.2000]
"Te leí
de tirón. Escribes muy bien. Me encantó.
Tienes un estilo fuerte, intimista, tenso, lúcido,
limpio, realista". [Felipe A. Calvo, doctor en
Medicina. Cp. 27.XI.2000]
"Es una obra autobiográfica
en la que relata su propia lucha". [Mercedes Pérez, Heraldo de Huesca, 17.XII.2000]
"Te felicito por
haber podido transmitir una experiencia que está
en la esencia del ser humano: la lucha contra la enfermedad,
la aceptación de las limitaciones". [Soledad Puértolas, escritora. Cp.
10.I.2001]
"Te transmito mi
felicitación sincera: es un libro muy bien escrito,
ágil y conmovedor; en resumen, una aproximación
a la enfermedad que, me parece a mí, también
habrá de ayudar a mucha gente". [Pedro
Antonio Urbina, escritor. Cp.
16.I.2001]
"Ricardo Serna
es un autor de fibra y notoria sensibilidad. Por eso no
se ha conformado esta vez con relatarnos una historia
llena de pasión y buen decir, sino que haciendo
una difícil pirueta literaria, nos cuenta una experiencia
propia, vivida trece años atrás, por medio
de las voces y acciones de personajes apenas apuntados,
aunque ejemplarmente útiles. [...] Serna es capaz
de distanciarse lo suficiente en lo personal como para
ofrecernos un relato fluido, correcto, apasionante y bien
tramado desde el punto de vista narrativo. La dureza de
los argumentos queda matizada de manera justa con la calidez
expresiva derivada de un lenguaje tan cercano como elaborado
que facilita sobremanera la asimilación rápida
de la historia. [...] Me parece una novela que atrapa
de principio a fin, y la creo tan apta para los jóvenes
como para los adultos, pues a todos, tengamos la edad
que tengamos, nos hará reflexionar un poco sobre
la fragilidad del ser humano y el valor de la fuerza de
voluntad. Léanla. Ya verán cómo no
me faltan motivos para calificarla de lectura recomendable". [Juan Carlos Pérez, revista La
Acacia, febrero 2001]
"Con esta nueva
novela, Ricardo Serna logra dar un valiosísimo
testimonio de lucha, esfuerzo y superación ante
las dificultades con que la vida nos puede sorprender,
a la vez que logra crear una verdadera obra de arte. La
historia engancha, entretiene y apasiona. Una novela,
en definitiva, dura, intensa y humana al mismo tiempo". [Joaquín Abadía, El
Periódico de Aragón, 11.VI.2002]
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Es de piedra
el poeta. La construcción de la rosa
"Estos dos libros o colecciones
de poemas, Es de piedra el poeta por un lado, y La construcción
de la rosa por el otro, son dos muestras de cómo
un autor al que todos consideramos prosista por naturaleza,
sabe sin embargo manejar con destreza los hilos de la
poesía para dejar al descubierto con enorme dignidad
su lado más lírico.
La poesía de Ricardo Serna -es
preciso decirlo- no pretende sino reflejar estados anímicos,
sentimientos humanos profundos, momentos antaño
vividos con amargura o alegría. [
] Sus poemas,
exigentes y trabajados, no son de hoy mismo, sino que
han reposado durante años, como el vino añejo,
en las barricas de la memoria de su creador y en los archivos
de su estudio. Todos se hallan sin excepción estructurados
y medidos, incluso aunque no se ajusten al clasicismo
estrófico riguroso por el que abogan, cada día
con menor ahínco, los academicistas de turno. Esto
me viene a recordar -permítanme la digresión-
que Ricardo Serna es autor de un buen número de
magníficos sonetos clásicos, todavía
inéditos, agrupados en dos libros que titula Sobre
la lluvia (sonetos de amor) y Perfiles
(sonetos de homenaje), y que merecerían
ver la luz sin tardanza.
Las influencias recibidas por Ricardo
Serna se me antojan variadísimas. Algunas hay sin
duda de los poetas románticos, a los que Serna
leyó en su juventud. También me parece ver
entre líneas la huella de algunos autores vanguardistas,
del mejor Machado y de algunos franceses como Baudelaire
y Reverdy, así como de poetas por los que Ricardo
Serna ha tenido y tiene -me consta- cierta predilección,
como Leopoldo de Luis, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda
o el más cercano y magnífico Luis Antonio
de Villena, todos tan distantes y distintos entre sí". [Laura Suso, licenciada en Filosofía y Letras por
la Universidad de Zaragoza, Fragmentos del Prólogo,
2.VIII.1999]
"Ricardo Serna ha publicado recientemente un poemario, Es de piedra el poeta. La
construcción de la rosa. Ricardo
Serna Galindo nació en Zaragoza, es licenciado
en Filosofía y Letras. Comenzó publicando
relatos y poemas en la revista Gaudeamus, en la que continuó
colaborando asiduamente. Reproducimos un poema de un libro
del presente poemario". [reproducen La
construcción de la rosa, p. 206]. [Anónimo, Revista República
de las Letras, Asociación Colegial de Escritores
de España, A.C.E., septiembre 1999]
"Me han gustado estos dos poemarios. Me da la impresión de que los versos de "La construcción de la rosa", -¡vaya título bonito!- tienen un corte más duro, como trabajados con cincel, versión moderna del parnasianismo. Y también me parece ver ecos clásicos por todas partes. "Es de piedra el poeta" lleva la ironía implícita en el título: el poeta no puede ser de piedra puesto que llora, y llora con dignidad poética, formal. Este libro me ha encantado, tiene un tono absolutamente romántico, y conmueve. Nada de academicismo ni de formalismo.
Yo creo que aquí muestras un mundo poético de amplios registros.
Además, la edición es elegante, preciosa". [Mari Carmen Rodríguez Gutiérrez, profesora de Literatura Española y poeta, Cp. 8.X.2008]
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Masonería y Literatura. La Masonería
en la novela emblemática de Luis Coloma
"Ricardo Serna
(Zaragoza, 1954) estudia en profundidad la Masonería
y lo masónico en la famosa novela Pequeñeces,
publicada en 1890, y debida a la pluma del escritor jerezano
Luis Coloma (1851-1911). Serna profundiza con ganas en
el argumento de la novela de Coloma y estudia el valor
de los personajes y demás elementos masónicos
que Luis Coloma nos presenta en su obra.
Este impecable ensayo literario, escrito
con una prosa clara, escogida y no por ello menos grata,
es aún más original si cabe por el hecho
de que Pequeñeces se
fue convirtiendo con el paso del tiempo en una novela
mítica que, a pesar de su fama, pocos han estudiado
en profundidad. Y menos desde un aspecto tan curioso como
éste. Además, Serna no se conforma en su
libro con el análisis lineal de la novela de Coloma,
sino que a su vez contempla las influencias que la vida
de éste y la sociedad de su tiempo pudieron ejercer
en la ejecución del polémico relato del
jesuita.
Ricardo Serna, desde su doble faceta
de escritor de culto y profesor, conoce bien los entresijos
de la creación literaria, y sabe calar con hondura
en los lectores a base de un cuidado y personal estilo
creativo al que nada importan modas pasajeras o criterios
oportunistas. El libro de Ricardo Serna viene avalado
por una cuidada edición de la prestigiosa Fundación
Universitaria Española [FUE] de Madrid, y prologado
por el doctor Ferrer Benimeli, eminente especialista en
Masonería española y profesor de historia
en la Universidad de Zaragoza. Mejores padrinos, imposible.
Un libro que nace, como el mismo autor admite, con el
digno propósito de enseñar entreteniendo". [Juan Carlos Pérez, Revista La
Acacia, octubre 1998]
"La lectura de Masonería
y Literatura es sumamente
interesante. Proporciona un placer distinto del de la
novela, pero muy vivo también... falta escribir
libros serios que sepan discernir el grano de la paja". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 18.XI.1998]
"He leído su libro. Me ha interesado mucho.
Usted sabe ver históricamente a un héroe". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E.
y escritor. Cp. 21.XI.1998]
"Este novedoso, ajustado y oportuno trabajo sirve
al autor para hacer un profundo análisis y plantear
curiosos interrogantes que nos van aproximando a la biografía
del padre Coloma. Escritor y obra son seguidos con mimo
detectivesco y un estudio preciso de la novela costumbrista.
Ricardo Serna, en este su meticuloso
y profundo estudio, redactado con esa prosa precisa e
incluso poética a la que nos tiene acostumbrados,
nos aproxima al padre Coloma, quien a su vez nos introduce
en Pequeñeces siguiendo el soporte mistérico de las referencias
masónicas, que tal vez encubren experiencias propias
más o menos solapadas pero siempre discretas.
Tres frentes que enriquecen una obra
que sirve de guía y crítica, literaria e
histórica a la vez, en un tema especialmente conflictivo
y polémico". [Juan Manuel Matés
Barco, profesor de la Universidad de Jaén. Nota
en Internet, 29.XI.1998]
"Me ha parecido interesantísimo". [Javier Paredes Alonso, profesor de la Universidad de
Alcalá de Henares. Cp. 15.XII.1998]
"Profundo trabajo sobre un asunto apasionante". [Soledad Puértolas, escritora. Cp. 15.XII.1998]
"Divertidísimo -para mí- estudio sobre
el padre Coloma, personaje omnipresente en mi crianza
de los años cincuenta". [Guillermo
Fatás, profesor de la Universidad de Zaragoza y
Director de la Institución Fernando el Católico. Cp. 23.XII.1998]
"Me ha gustado mucho el análisis que hace,
bastante completo y minucioso, a modo de un adecuado puzzle
bien pensado en el que va encajando los distintos elementos,
desde la vida del novelista a la gestación de la
novela misma y, por supuesto, una acertada valoración
de la veta antimasónica de Pequeñeces". [José Antonio Ayala Pérez, profesor de
la Universidad de Murcia y ensayista. Cp. 14.I.1999]
"Un ejercicio de desvelamiento de sus claves concretas,
sobre todo en la arquetípica Pequeñeces,
es lo que lleva a cabo Ricardo Serna, estudioso y escritor
zaragozano, en Masonería
y Literatura. La Masonería en la novela emblemática
de Luis Coloma, editado por
la Fundación Universitaria Española. Trabajo
académico, prologado por J.A. Ferrer Benimeli,
en el que Serna desvela las alusiones y referencias a
los masones que abundan en esa novela". [Guillermo
Fatás Cabeza, Heraldo
de Aragón, 4.II.1999]
"Una auténtica novedad en las letras españolas.
El especialista en libros sobre Masonería e historiador
de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Ferrer
Benimeli, prologa el libro". [Anónimo,
Revista República de las
Letras, Asociación
Colegial de Escritores de España, A.C.E., septiembre
1999]
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Los escritores
"Bajo las cubiertas
de este libro se esconde la vida cotidiana, esos pequeños
momentos de soledad, de silencio, de esperanza o de miedo
que todos hemos pasado alguna vez. Y se nos muestra por
medio de unos personajes excelentemente dibujados, cuyo
oficio, como el de Ricardo Serna, es el de escribir, fabular,
crear e inventar personajes y mundos a través del
dominio del lenguaje.
Pero el libro es mucho más.
En él hay un tanto por ciento muy alto, altísimo,
de invención pura y simple. La imaginación
juega un papel destacado en los relatos, como en toda
la obra de Serna, si bien la realidad se mezcla con ella
en una simbiosis tan especial como discreta, pues la creación
literaria consiste no tanto en inventar como en transformar.
En el libro también hay -cómo
no- biografía. Porque Ricardo, como todos los escritores
vocacionales, se refleja a sí mismo instintivamente,
a lo largo de las doce piezas de que se compone la entrega.
Los escritores es un libro compacto, homogéneo y versátil,
de lectura sencilla, ameno e interesante a un tiempo,
adecuado para ese lector que desea pasar un rato entretenido
y para aquel otro que, lejos de simple diversión,
busca un texto lleno de complicidades, sentimiento y profundidad". [Joaquín Abadía, profesor de Literatura.
Fragmento discurso de presentación del
libro, 24.III.1995]
"Ricardo Serna
incorpora doce argumentos distintos, unidos por el común
lazo de algunos personajes, casi siempre protagonistas,
ocupados en el noble y antiguo oficio de escribir. A través
de los doce relatos, se teje una visión rica y
profunda de la vocación literaria". [Anónimo, Heraldo de Aragón, 24.III.1995]
"Son textos en los que se percibe
la riqueza de tonos, de matices, de intenciones, que se
pueden dar en las dimensiones de un relato breve. Es momento
de recordar que ha quedado definitivamente superada la
imagen del cuento como algo menor, estéticamente
considerado así en virtud de ese torpe juicio por
el que se trasladaba a lo cualitativo lo puramente dimensional.
El autor nos retrata de un plumazo
gran parte del ser y la esencia de sus protagonistas.
Una de las características del
cuento moderno, y Serna lo cumple al pie de la letra,
es la diversidad en la extensión, contenido, temas,
enfoques y estética, que quizá se pueda
entrever más si contemplamos, a vista de pájaro,
toda su obra cuentística. Prevalece lo urbano sobre
lo rural, lo intelectual sobre lo costumbrista, el perfil
autobiográfico en gran parte de las pequeñas
historias que cuenta. La rememoración familiar
de muchas de las escenas que describe, son recuerdos bajo
los que sospechamos se esconde una singular experiencia
propia.
Si a esto le añadimos la precisión
del lenguaje, la sencillez del estilo, el esmero con el
que estructura las composiciones, la condensación
de los relatos como fórmula magistral de la economía
de recursos, las primeras personas como voces narrativas,
la técnica periodística, el talante subjetivo,
la tensión argumental con sus comienzos directos
y sus finales cortantes, el ritmo narrativo, la función
sintetizadora de los títulos -que determinan gran
parte de la fábula- y tantas otras disposiciones
que manifiestan el auténtico placer de contar historias,
tendremos en Ricardo Serna un buen ejemplo de las nuevas
corrientes que recorren el cuento español contemporáneo". [Juan Manuel Matés, profesor Universidad de Jaén.
Fragmento de discurso para nota
de prensa, 25.III.1995]
"Gracias por su nuevo libro Los
escritores. Le deseo éxito". [Miguel
Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 28.III.1995]
"He empezado a leer los cuentos
y me lo estoy pasando muy bien. Enhorabuena". [José
María Merino, novelista. Cp. 29.III.1995]
"El móvil de la literatura
es el argumento esencial del nuevo libro de Ricardo Serna.
Lo importante es su capacidad para imaginar historias,
la facilidad para soñar autores que a su vez sueñan.
Ha construido una obra unitaria en la que destaca el dominio
de las situaciones, la variedad de paisajes y personajes,
el pulso de la narración, el estilo escueto, despojado
de afectación, pero tremendamente eficaz, la fuerza
de algunos finales". [Antón Castro, El Periódico de Aragón, 30.III.1995]
"He empezado a leer [el libro]
con gusto y con interés. Me alegro de tu ferviente
dedicación". [José Luis Castillo
Puche, escritor y columnista de ABC.
Cp. 19.IV.1995]
"Tu libro lo estoy leyendo y disfrutando.
Te felicito por tu voz firme y sencilla, que cala. Y te
deseo toda la suerte del mundo".[Soledad Puértolas,
escritora. Cp. 19.IV.1995]
"Mi gratitud por sus Escritores admirables". [Alonso Zamora Vicente, Académico
de la R.A.E. y escritor. Cp. 26.IV.1995]
"Las historias están conectadas
entre sí por una temática singular: la personalidad
de los protagonistas, que de una u otra manera tienen
relación con el oficio de la escritura o con la
metafísica de tan solitario quehacer.
Resalta en la publicación la
esmerada edición a cargo de Riquelme y Vargas,
S.L., que una vez más apuesta por un autor de valía
sin eludir los riesgos que implica semejante labor.
Resulta difícil encontrar influencias
claras en la obra de Serna. Cortázar, García
Márquez, Delibes, autores clásicos quizá.
Estamos ante un estilo personal y sobrio, con notas oníricas
pero dentro de los cánones. El lenguaje nos conduce
sin sobresaltos a descubrir la poesía que esconde
cada escena del deambular humano. La aventura está
en lo cotidiano, al alcance de quien quiera abrir bien
los ojos y paladear una secuencia, una imagen, un relato.
Los cuentos de Serna son así.
Siempre con la magia que sabe dar a esos ambientes plagados
de intimidad, descritos con pulcritud y esfuerzo, que
es como se consiguen las obras cuya lectura produce placer.
Textos espontáneos, con hombres y mujeres aparecidos
de la nada que se topan de pronto con el lector. Así
es el invento de Serna, un artilugio preciso de ideas,
poesía, nombres, datos y cosas. Algo mágico
hecho lenguaje". [José
Ángel Cadelo, Semanario Siete
de Aragón, 12/18.V.1995]
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La noche de papel (Relatos, 1968-1987)
"Ricardo Serna es un fabulista granado y maduro.
Lo mismo se cuelgan sus palabras de un ambiente erótico
que de la apostura inmaculada del párrafo clasicista.
Es tan duro como blando cuando quiere serlo. Y versátil
en el estilo y la forma". [Guillermo Fatás Cabeza, profesor de
la Universidad de Zaragoza, Fragmento del Prólogo,
febrero 1990]
"A su viva imaginación
hay que unir su lenguaje preciso y limpio, salpicado de
brillantes metáforas". [Miguel Delibes,
Académico de la R.A.E. y escritor. Cp.
9.III.1990]
"Su Noche
de Papel es un espléndido libro de relatos". [Raúl Guerra Garrido, Escritor y Presidente
de la Asociación Colegial de Escritores, A.C.E. Cp. 15.III.1990]
"Los relatos de
Serna son casi en su totalidad brevísimos, pequeños
monólogos interiores que descubren a una variada
fauna de personajes, personajes atemorizados por las condiciones
de una vida que les resulta hostil, personajes que viven
en el amor y por él velan, criaturas normales que
reflexionan como única solución para salvar
su soledad. La noche de papel pertenece
a la literatura del delirio cotidiano, aquella que se
escribe para intentar saltarlo, para descifrarlo, para
amortiguarlo. Ricardo Serna practica en sus relatos una
sana interiorización de corte lírico". [Félix Romeo Pescador, Diario
16 de Aragón, 21.III.1990]
"Sus cuentos son
muy originales, concisos y sugerentes". [Carmen Kurtz, novelista. Cp. 21.III.1990]
"Cuentos breves
como centellas fugaces, narraciones heterogéneas
sin casi argumento, espacios abiertos y exóticos
como Moscú, la lejana Roma, la Italia del Renacimiento;
situaciones escabrosas próximas a Kafka, narraciones
lineales de estricto corte clásico al modo de Antón
Chéjov. Así y algo más son los cuentos
de La noche de papel
[
] Serna -que exhibe por arma de carácter
la insignificancia sincera, la pulcritud e incluso la
timidez- afirma que es un lector disperso, y cita entre
sus maestros a Francisco García Pavón, a
Juan García Hortelano, a Umbral, a Chéjov,
y confiesa que lee con atención la narrativa de
Ignacio Martínez de Pisón. Mima las ambientaciones
y no pestañea al ubicar sus relatos en Italia,
Rusia, regiones inciertas de Albania
[
] Aboga
por un lenguaje nítido y claro, de aspiración
poética, y bisbisea que no espera nada de La noche de papel, sólo
que se conozca y que de ese modo pueda superar esa inagotable
tentación de seguir corrigiendo.
Uno de los lectores más ilustres
de los textos, Miguel Delibes, ha sido totalmente entusiasta
con ellos". [Antón Castro, El
Día de Aragón, 21.III.1990]
"En sus relatos fluye un lirismo
bien cincelado. Serna utiliza un lenguaje llano pero selecto,
con una rica adjetivación. Construye frases de
hondo lirismo, cuajadas de imágenes poéticas". [Mariano García, Heraldo
de Aragón, 22.III.1990 ].
"Sus relatos son verdaderamente
deliciosos, y alguno de ellos resulta fascinante. Los
he leído con verdadero placer". [Alonso
Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 22.III.1990]
"Le felicito muy cordialmente
por haberlo publicado". [Alberto Gil Novales,
profesor de la Universidad Complutense de Madrid y escritor. Cp. 24.III.1990]
"Ricardo Serna (Zaragoza, 1954)
lleva más de dos décadas escribiendo en
silencio, obstinadamente y con nítida conciencia
de oficio. Ahora, en una edición muy pulcra, acaba
de aparecer este volumen que reúne una gran variedad
de relatos que compendian técnicas distintas, lenguaje
poético y una búsqueda constante. Los cuentos,
en su mayor parte, se leen estupendamente, con fluidez
y serenidad, aunque acusan demasiada disparidad, dispersión,
pero también intención y un desenlace sorprendente.
Quizá Ricardo Serna debiese haber hecho una selección
más breve, pero con todo el volumen se lee con
placer, con interés y con agradables hallazgos". [Antón Castro, El Día
de Aragón, 25.III.1990]
"Ricardo Serna, en una edición
de factura tradicional y pulcra, se descubre al público
(si bien ya estaba en posesión de algunos premios
literarios, como el "Tomás Salvador",
de 1984, y había publicado Relatos del insomnio por las mismas fechas) con narraciones que, dentro
de su brevedad, dan muestras de su rico y variado mundo
creativo. A través de los más de sesenta
relatos que constituyen La noche de papel, algunos auténticos flash que no llegan a cubrir
el par de folios, aunque no por ello vacíos de
sugerencia, Ricardo Serna presenta, dentro del carril
clásico de la escritura, características
dignas de mención. Interesa, por ejemplo, la utilización
del lenguaje, atinado en sus formas expresivas, que tan
pronto alcanza cotas líricas como, con reciedumbre,
nos hace caminar por senderos opuestos, llegando incluso
a profundizar con acierto en los difíciles territorios
de lo confesional, tan propensos al caos y desahogo para
el novel". [Ramón Acín, Heraldo
de Aragón, 29.III.1990]
"Es un libro muy interesante en
muchos aspectos, sobre todo por su variedad. Tiene la
unidad estilística que da el hecho de haber sido
escritos por una misma persona. Y tiene la unidad que
se da cuando esa persona va escribiéndolo a lo
largo de veinte años. Serna toca todas las temáticas
propias de la literatura contemporánea. Tiene cuentos
de impronta sudamericana. Otros se aproximan al asunto
rural, y en este sentido es una narrativa cercana, por
ejemplo, a la de Miguel Delibes o a la del malogrado Ignacio
Aldecoa.
Otros de sus relatos se ubican argumentalmente
en Zaragoza o en escenarios imaginarios, como la Rusia
posrevolucionaria de los años veinte, o en interiores
agobiantes y ceremonias de iniciación de extrañas
y misteriosas sociedades.
Es una narrativa muy variada. Serna es un autor barroco,
sin ser tampoco especialmente complicado en su sintaxis.
Cultiva el relato realista, pero también hay cuentos
fantásticos, ensoñaciones, delirios, experiencias
narradas en tono autobiográfico. Utiliza, eso sí,
mucho, la primera persona.
El buen cuento siempre reserva al final
una sorpresa. En este sentido, los cuentos de Ricardo
Serna lo hacen. En las últimas líneas sorprenden
al lector, le proporcionan algo inesperado, algo que se
escapa de su campo de expectativas.
El libro trata, sobre todo, del paso
del tiempo, del paso lento del tiempo sobre una existencia
no exenta de las grandezas y miserias de la vida cotidiana.
Es un libro variado en registros y tonos y temática,
lo que puede ser muy atractivo para un lector medio". [Rafael Díaz Riera, profesor de Literatura.
Fragmento de una crítica leída en Radio Fraga, de Huesca, abril 1990]
"Su hermoso libro La
noche de papel refleja la estupenda obra
de un autor ya maduro y consagrado". [Dolores
Medio, novelista. Cp. 23.IV.1990]
"Le felicito por la sencillez
y naturalidad de su estilo". [Pedro Antonio Urbina,
crítico literario de ABC y escritor. Cp. 11.V.1990]
“Ricardo Serna, además
de emplear la forma más tradicional en la confección
del relato, ahonda en la escritura del relato brevísimo,
apenas un esbozo. Es precisamente en esta última
forma de expresión donde más falla su actividad,
ya que el relato de apenas dos páginas debe poseer
una fuerza tremenda, debe golpear al lector en su interior
con un final súbito y sorprendente mediante una
palabra o una breve idea que consiga remover los cimientos
anteriormente asentados. Y esto, ciertamente, no es tarea
sencilla de llevar a cabo. […] Cuando Ricardo Serna
aborda la forma más tradicional del relato logra
acertar en bastante mayor medida. Son historias bien construidas,
donde igual nos sitúa en Moscú como en la
Roma cesárea… El joven autor zaragozano Ricardo
Serna se estrenó como escritor con La
noche de papel, un conjunto de relatos donde,
pese a la falta de unidad, demuestra que domina el relato,
el desarrollo adecuado y un final sorprendente y atípico”. [Chusé Izuel, El Día de Aragón,
Suplemento Cultural Imán, 25.V.1990]
"Me ha gustado mucho".
[Soledad Puértolas, escritora. Cp. 5.IX.1990]
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Relatos
del insomnio
"Fueron fallados los premios "Ciudad de Palencia"
de creación literaria. Esta noticia, por sí
sola, no sería especialmente relevante para nuestra
región, de no ser porque uno de nuestros jóvenes
autores aragoneses ha conseguido alzarse con el Premio
Tomás Salvador en la especialidad de narrativa,
con su obra Relatos del insomnio
[
] Una insaciable tenacidad y dedicación
es el rasgo más destacable del autor que nos ocupa.
Sólo nos queda congratularnos, como aragoneses
y amantes de la cultura, por el éxito de un escritor
nacido en Zaragoza y cuyo valor, aun a pesar de su juventud,
ya va siendo reconocido en otros lugares de nuestra geografía
peninsular". [María Jesús Torreblanca, Heraldo de Aragón, 17.IV.1984]
"Este premio [el "Ciudad
de Palencia" de narrativa] ha sido un reconocimiento
a su buen oficio. El jurado ha dado fe de que en su colección
de cuentos hay algunos antológicos. De que domina
diversas técnicas y fórmulas en la narrativa
breve. De que su manejo del idioma es meticuloso, perfecto". [Gonzalo Ortega Aragón, El Día de Palencia, 8.V.1984]
"Es una colección de diecisiete
cuentos, que podríamos clasificar en tres grupos:
fantásticos, románticos y humorísticos.
De muy variada temática y de tratamiento técnico
también pluriforme.
Serna Galindo muestra aquí un perfecto conocimiento
del oficio de escritor y, con una correctísima
sintaxis, maneja los resortes clásicos del cuento
con habilidad, a la vez que ensaya fórmulas nuevas,
perfectamente válidas.
Su forma de narrar resulta suelta,
con un discurrir de datos y detalles contadores y descriptivos
ligero y directo, gráfico y expresivo. Hay en las
narraciones un buen uso de los adjetivos, muchas veces
de forma original, adjetivos que constituyen pinceladas
efectivas en el cuadro ambiental del relato.
La originalidad de argumentos y desenlaces son claros
exponentes de la capacidad creadora de este joven profesor
zaragozano, que muestra ya una clara madurez de escritor". [Gonzalo Ortega Aragón, El Día de Palencia, 14.VI.1984]
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