Se hallarán aquí las críticas profesionales, opiniones y comentarios más fiables y significativos - hechos siempre por escrito- acerca de los libros de Ricardo Serna, de su estilo literario y sus maneras de imaginar y de crear.

La mayor parte de estas críticas son reducidos fragmentos de reseñas más extensas o, a veces, simples extractos, especialmente sabrosos por su contenido, de artículos de prensa regional o nacional. También se recogen los criterios y opiniones de escritores, académicos, profesores y ensayistas que proceden de cartas dirigidas al propio escritor a modo de correo personal [en adelante, Cp.], pues constituyen un valioso testimonio de lo que esos indiscutidos intelectuales piensan en relación a la obra del autor aragonés.

 
 
La noche de papel (Relatos, 1968-1987)
Masonería y Literatura.
La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma
 
 
 
 
 
  Relatos del insomnio

    "Fueron fallados los premios "Ciudad de Palencia" de creación literaria. Esta noticia, por sí sola, no sería especialmente relevante para nuestra región, de no ser porque uno de nuestros jóvenes autores aragoneses ha conseguido alzarse con el Premio Tomás Salvador en la especialidad de narrativa, con su obra Relatos del insomnio… […] Una insaciable tenacidad y dedicación es el rasgo más destacable del autor que nos ocupa. Sólo nos queda congratularnos, como aragoneses y amantes de la cultura, por el éxito de un escritor nacido en Zaragoza y cuyo valor, aun a pesar de su juventud, ya va siendo reconocido en otros lugares de nuestra geografía peninsular". [María Jesús Torreblanca, Heraldo de Aragón, 17.IV.1984]


    "Este premio [el "Ciudad de Palencia" de narrativa] ha sido un reconocimiento a su buen oficio. El jurado ha dado fe de que en su colección de cuentos hay algunos antológicos. De que domina diversas técnicas y fórmulas en la narrativa breve. De que su manejo del idioma es meticuloso, perfecto". [Gonzalo Ortega Aragón, El Día de Palencia, 8.V.1984]


    "Es una colección de diecisiete cuentos, que podríamos clasificar en tres grupos: fantásticos, románticos y humorísticos. De muy variada temática y de tratamiento técnico también pluriforme.
Serna Galindo muestra aquí un perfecto conocimiento del oficio de escritor y, con una correctísima sintaxis, maneja los resortes clásicos del cuento con habilidad, a la vez que ensaya fórmulas nuevas, perfectamente válidas.
    Su forma de narrar resulta suelta, con un discurrir de datos y detalles contadores y descriptivos ligero y directo, gráfico y expresivo. Hay en las narraciones un buen uso de los adjetivos, muchas veces de forma original, adjetivos que constituyen pinceladas efectivas en el cuadro ambiental del relato.
La originalidad de argumentos y desenlaces son claros exponentes de la capacidad creadora de este joven profesor zaragozano, que muestra ya una clara madurez de escritor". [Gonzalo Ortega Aragón, El Día de Palencia, 14.VI.1984]

 
   
 
 
 
La noche de papel (Relatos, 1968-1987)

    "Ricardo Serna es un fabulista granado y maduro. Lo mismo se cuelgan sus palabras de un ambiente erótico que de la apostura inmaculada del párrafo clasicista. Es tan duro como blando cuando quiere serlo. Y versátil en el estilo y la forma". [Guillermo Fatás Cabeza, profesor de la Universidad de Zaragoza, Fragmento del Prólogo, febrero 1990]


    "A su viva imaginación hay que unir su lenguaje preciso y limpio, salpicado de brillantes metáforas". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 9.III.1990]


    "Su Noche de Papel es un espléndido libro de relatos". [Raúl Guerra Garrido, Escritor y Presidente de la Asociación Colegial de Escritores, A.C.E. Cp. 15.III.1990]


    "Los relatos de Serna son casi en su totalidad brevísimos, pequeños monólogos interiores que descubren a una variada fauna de personajes, personajes atemorizados por las condiciones de una vida que les resulta hostil, personajes que viven en el amor y por él velan, criaturas normales que reflexionan como única solución para salvar su soledad. La noche de papel pertenece a la literatura del delirio cotidiano, aquella que se escribe para intentar saltarlo, para descifrarlo, para amortiguarlo. Ricardo Serna practica en sus relatos una sana interiorización de corte lírico". [Félix Romeo Pescador, Diario 16 de Aragón, 21.III.1990]


    "Sus cuentos son muy originales, concisos y sugerentes". [Carmen Kurtz, novelista. Cp. 21.III.1990]


    "Cuentos breves como centellas fugaces, narraciones heterogéneas sin casi argumento, espacios abiertos y exóticos como Moscú, la lejana Roma, la Italia del Renacimiento; situaciones escabrosas próximas a Kafka, narraciones lineales de estricto corte clásico al modo de Antón Chéjov. Así y algo más son los cuentos de La noche de papel… […] Serna -que exhibe por arma de carácter la insignificancia sincera, la pulcritud e incluso la timidez- afirma que es un lector disperso, y cita entre sus maestros a Francisco García Pavón, a Juan García Hortelano, a Umbral, a Chéjov, y confiesa que lee con atención la narrativa de Ignacio Martínez de Pisón. Mima las ambientaciones y no pestañea al ubicar sus relatos en Italia, Rusia, regiones inciertas de Albania… […] Aboga por un lenguaje nítido y claro, de aspiración poética, y bisbisea que no espera nada de La noche de papel, sólo que se conozca y que de ese modo pueda superar esa inagotable tentación de seguir corrigiendo.
    Uno de los lectores más ilustres de los textos, Miguel Delibes, ha sido totalmente entusiasta con ellos". [Antón Castro, El Día de Aragón, 21.III.1990]


    "En sus relatos fluye un lirismo bien cincelado. Serna utiliza un lenguaje llano pero selecto, con una rica adjetivación. Construye frases de hondo lirismo, cuajadas de imágenes poéticas". [Mariano García, Heraldo de Aragón, 22.III.1990 ].


    "Sus relatos son verdaderamente deliciosos, y alguno de ellos resulta fascinante. Los he leído con verdadero placer". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 22.III.1990]


    "Le felicito muy cordialmente por haberlo publicado". [Alberto Gil Novales, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y escritor. Cp. 24.III.1990]


    "Ricardo Serna (Zaragoza, 1954) lleva más de dos décadas escribiendo en silencio, obstinadamente y con nítida conciencia de oficio. Ahora, en una edición muy pulcra, acaba de aparecer este volumen que reúne una gran variedad de relatos que compendian técnicas distintas, lenguaje poético y una búsqueda constante. Los cuentos, en su mayor parte, se leen estupendamente, con fluidez y serenidad, aunque acusan demasiada disparidad, dispersión, pero también intención y un desenlace sorprendente. Quizá Ricardo Serna debiese haber hecho una selección más breve, pero con todo el volumen se lee con placer, con interés y con agradables hallazgos". [Antón Castro, El Día de Aragón, 25.III.1990]


    "Ricardo Serna, en una edición de factura tradicional y pulcra, se descubre al público (si bien ya estaba en posesión de algunos premios literarios, como el "Tomás Salvador", de 1984, y había publicado Relatos del insomnio por las mismas fechas) con narraciones que, dentro de su brevedad, dan muestras de su rico y variado mundo creativo. A través de los más de sesenta relatos que constituyen La noche de papel, algunos auténticos flash que no llegan a cubrir el par de folios, aunque no por ello vacíos de sugerencia, Ricardo Serna presenta, dentro del carril clásico de la escritura, características dignas de mención. Interesa, por ejemplo, la utilización del lenguaje, atinado en sus formas expresivas, que tan pronto alcanza cotas líricas como, con reciedumbre, nos hace caminar por senderos opuestos, llegando incluso a profundizar con acierto en los difíciles territorios de lo confesional, tan propensos al caos y desahogo para el novel". [Ramón Acín, Heraldo de Aragón, 29.III.1990]


    "Es un libro muy interesante en muchos aspectos, sobre todo por su variedad. Tiene la unidad estilística que da el hecho de haber sido escritos por una misma persona. Y tiene la unidad que se da cuando esa persona va escribiéndolo a lo largo de veinte años. Serna toca todas las temáticas propias de la literatura contemporánea. Tiene cuentos de impronta sudamericana. Otros se aproximan al asunto rural, y en este sentido es una narrativa cercana, por ejemplo, a la de Miguel Delibes o a la del malogrado Ignacio Aldecoa.
    Otros de sus relatos se ubican argumentalmente en Zaragoza o en escenarios imaginarios, como la Rusia posrevolucionaria de los años veinte, o en interiores agobiantes y ceremonias de iniciación de extrañas y misteriosas sociedades.
Es una narrativa muy variada. Serna es un autor barroco, sin ser tampoco especialmente complicado en su sintaxis. Cultiva el relato realista, pero también hay cuentos fantásticos, ensoñaciones, delirios, experiencias narradas en tono autobiográfico. Utiliza, eso sí, mucho, la primera persona.
    El buen cuento siempre reserva al final una sorpresa. En este sentido, los cuentos de Ricardo Serna lo hacen. En las últimas líneas sorprenden al lector, le proporcionan algo inesperado, algo que se escapa de su campo de expectativas.
    El libro trata, sobre todo, del paso del tiempo, del paso lento del tiempo sobre una existencia no exenta de las grandezas y miserias de la vida cotidiana. Es un libro variado en registros y tonos y temática, lo que puede ser muy atractivo para un lector medio". [Rafael Díaz Riera, profesor de Literatura. Fragmento de una crítica leída en Radio Fraga, de Huesca, abril 1990]


    "Su hermoso libro La noche de papel refleja la estupenda obra de un autor ya maduro y consagrado". [Dolores Medio, novelista. Cp. 23.IV.1990]


    "Le felicito por la sencillez y naturalidad de su estilo". [Pedro Antonio Urbina, crítico literario de ABC y escritor. Cp. 11.V.1990]


   “Ricardo Serna, además de emplear la forma más tradicional en la confección del relato, ahonda en la escritura del relato brevísimo, apenas un esbozo. Es precisamente en esta última forma de expresión donde más falla su actividad, ya que el relato de apenas dos páginas debe poseer una fuerza tremenda, debe golpear al lector en su interior con un final súbito y sorprendente mediante una palabra o una breve idea que consiga remover los cimientos anteriormente asentados. Y esto, ciertamente, no es tarea sencilla de llevar a cabo. […] Cuando Ricardo Serna aborda la forma más tradicional del relato logra acertar en bastante mayor medida. Son historias bien construidas, donde igual nos sitúa en Moscú como en la Roma cesárea… El joven autor zaragozano Ricardo Serna se estrenó como escritor con La noche de papel, un conjunto de relatos donde, pese a la falta de unidad, demuestra que domina el relato, el desarrollo adecuado y un final sorprendente y atípico”. [Chusé Izuel, El Día de Aragón, Suplemento Cultural Imán, 25.V.1990]


    "Me ha gustado mucho". [Soledad Puértolas, escritora. Cp. 5.IX.1990]

 

 
   
 
 
 


Los escritores

    "Bajo las cubiertas de este libro se esconde la vida cotidiana, esos pequeños momentos de soledad, de silencio, de esperanza o de miedo que todos hemos pasado alguna vez. Y se nos muestra por medio de unos personajes excelentemente dibujados, cuyo oficio, como el de Ricardo Serna, es el de escribir, fabular, crear e inventar personajes y mundos a través del dominio del lenguaje.
    Pero el libro es mucho más. En él hay un tanto por ciento muy alto, altísimo, de invención pura y simple. La imaginación juega un papel destacado en los relatos, como en toda la obra de Serna, si bien la realidad se mezcla con ella en una simbiosis tan especial como discreta, pues la creación literaria consiste no tanto en inventar como en transformar.
    En el libro también hay -cómo no- biografía. Porque Ricardo, como todos los escritores vocacionales, se refleja a sí mismo instintivamente, a lo largo de las doce piezas de que se compone la entrega.
    Los escritores es un libro compacto, homogéneo y versátil, de lectura sencilla, ameno e interesante a un tiempo, adecuado para ese lector que desea pasar un rato entretenido y para aquel otro que, lejos de simple diversión, busca un texto lleno de complicidades, sentimiento y profundidad". [Joaquín Abadía, profesor de Literatura. Fragmento discurso de presentación del libro, 24.III.1995]


    "Ricardo Serna incorpora doce argumentos distintos, unidos por el común lazo de algunos personajes, casi siempre protagonistas, ocupados en el noble y antiguo oficio de escribir. A través de los doce relatos, se teje una visión rica y profunda de la vocación literaria". [Anónimo, Heraldo de Aragón, 24.III.1995]


    "Son textos en los que se percibe la riqueza de tonos, de matices, de intenciones, que se pueden dar en las dimensiones de un relato breve. Es momento de recordar que ha quedado definitivamente superada la imagen del cuento como algo menor, estéticamente considerado así en virtud de ese torpe juicio por el que se trasladaba a lo cualitativo lo puramente dimensional.
    El autor nos retrata de un plumazo gran parte del ser y la esencia de sus protagonistas.
    Una de las características del cuento moderno, y Serna lo cumple al pie de la letra, es la diversidad en la extensión, contenido, temas, enfoques y estética, que quizá se pueda entrever más si contemplamos, a vista de pájaro, toda su obra cuentística. Prevalece lo urbano sobre lo rural, lo intelectual sobre lo costumbrista, el perfil autobiográfico en gran parte de las pequeñas historias que cuenta. La rememoración familiar de muchas de las escenas que describe, son recuerdos bajo los que sospechamos se esconde una singular experiencia propia.
    Si a esto le añadimos la precisión del lenguaje, la sencillez del estilo, el esmero con el que estructura las composiciones, la condensación de los relatos como fórmula magistral de la economía de recursos, las primeras personas como voces narrativas, la técnica periodística, el talante subjetivo, la tensión argumental con sus comienzos directos y sus finales cortantes, el ritmo narrativo, la función sintetizadora de los títulos -que determinan gran parte de la fábula- y tantas otras disposiciones que manifiestan el auténtico placer de contar historias, tendremos en Ricardo Serna un buen ejemplo de las nuevas corrientes que recorren el cuento español contemporáneo". [Juan Manuel Matés, profesor Universidad de Jaén. Fragmento de discurso para nota de prensa, 25.III.1995]


    "Gracias por su nuevo libro Los escritores. Le deseo éxito". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 28.III.1995]


    "He empezado a leer los cuentos y me lo estoy pasando muy bien. Enhorabuena". [José María Merino, novelista. Cp. 29.III.1995]


    "El móvil de la literatura es el argumento esencial del nuevo libro de Ricardo Serna. Lo importante es su capacidad para imaginar historias, la facilidad para soñar autores que a su vez sueñan. Ha construido una obra unitaria en la que destaca el dominio de las situaciones, la variedad de paisajes y personajes, el pulso de la narración, el estilo escueto, despojado de afectación, pero tremendamente eficaz, la fuerza de algunos finales". [Antón Castro, El Periódico de Aragón, 30.III.1995]


    "He empezado a leer [el libro] con gusto y con interés. Me alegro de tu ferviente dedicación". [José Luis Castillo Puche, escritor y columnista de ABC. Cp. 19.IV.1995]


    "Tu libro lo estoy leyendo y disfrutando. Te felicito por tu voz firme y sencilla, que cala. Y te deseo toda la suerte del mundo".[Soledad Puértolas, escritora. Cp. 19.IV.1995]


    "Mi gratitud por sus Escritores admirables". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 26.IV.1995]


    "Las historias están conectadas entre sí por una temática singular: la personalidad de los protagonistas, que de una u otra manera tienen relación con el oficio de la escritura o con la metafísica de tan solitario quehacer.
    Resalta en la publicación la esmerada edición a cargo de Riquelme y Vargas, S.L., que una vez más apuesta por un autor de valía sin eludir los riesgos que implica semejante labor.
    Resulta difícil encontrar influencias claras en la obra de Serna. Cortázar, García Márquez, Delibes, autores clásicos quizá. Estamos ante un estilo personal y sobrio, con notas oníricas pero dentro de los cánones. El lenguaje nos conduce sin sobresaltos a descubrir la poesía que esconde cada escena del deambular humano. La aventura está en lo cotidiano, al alcance de quien quiera abrir bien los ojos y paladear una secuencia, una imagen, un relato.
    Los cuentos de Serna son así. Siempre con la magia que sabe dar a esos ambientes plagados de intimidad, descritos con pulcritud y esfuerzo, que es como se consiguen las obras cuya lectura produce placer. Textos espontáneos, con hombres y mujeres aparecidos de la nada que se topan de pronto con el lector. Así es el invento de Serna, un artilugio preciso de ideas, poesía, nombres, datos y cosas. Algo mágico hecho lenguaje". [José Ángel Cadelo, Semanario Siete de Aragón, 12/18.V.1995]

 

 
   
 
 
 


Masonería y Literatura. La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma

    "Ricardo Serna (Zaragoza, 1954) estudia en profundidad la Masonería y lo masónico en la famosa novela Pequeñeces, publicada en 1890, y debida a la pluma del escritor jerezano Luis Coloma (1851-1911). Serna profundiza con ganas en el argumento de la novela de Coloma y estudia el valor de los personajes y demás elementos masónicos que Luis Coloma nos presenta en su obra.
    Este impecable ensayo literario, escrito con una prosa clara, escogida y no por ello menos grata, es aún más original si cabe por el hecho de que Pequeñeces se fue convirtiendo con el paso del tiempo en una novela mítica que, a pesar de su fama, pocos han estudiado en profundidad. Y menos desde un aspecto tan curioso como éste. Además, Serna no se conforma en su libro con el análisis lineal de la novela de Coloma, sino que a su vez contempla las influencias que la vida de éste y la sociedad de su tiempo pudieron ejercer en la ejecución del polémico relato del jesuita.
    Ricardo Serna, desde su doble faceta de escritor de culto y profesor, conoce bien los entresijos de la creación literaria, y sabe calar con hondura en los lectores a base de un cuidado y personal estilo creativo al que nada importan modas pasajeras o criterios oportunistas. El libro de Ricardo Serna viene avalado por una cuidada edición de la prestigiosa Fundación Universitaria Española [FUE] de Madrid, y prologado por el doctor Ferrer Benimeli, eminente especialista en Masonería española y profesor de historia en la Universidad de Zaragoza. Mejores padrinos, imposible. Un libro que nace, como el mismo autor admite, con el digno propósito de enseñar entreteniendo". [Juan Carlos Pérez, Revista La Acacia, octubre 1998]


    "La lectura de Masonería y Literatura es sumamente interesante. Proporciona un placer distinto del de la novela, pero muy vivo también... falta escribir libros serios que sepan discernir el grano de la paja". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 18.XI.1998]


    "He leído su libro. Me ha interesado mucho. Usted sabe ver históricamente a un héroe". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 21.XI.1998]


    "Este novedoso, ajustado y oportuno trabajo sirve al autor para hacer un profundo análisis y plantear curiosos interrogantes que nos van aproximando a la biografía del padre Coloma. Escritor y obra son seguidos con mimo detectivesco y un estudio preciso de la novela costumbrista.
    Ricardo Serna, en este su meticuloso y profundo estudio, redactado con esa prosa precisa e incluso poética a la que nos tiene acostumbrados, nos aproxima al padre Coloma, quien a su vez nos introduce en
Pequeñeces siguiendo el soporte mistérico de las referencias masónicas, que tal vez encubren experiencias propias más o menos solapadas pero siempre discretas.
    Tres frentes que enriquecen una obra que sirve de guía y crítica, literaria e histórica a la vez, en un tema especialmente conflictivo y polémico".
[Juan Manuel Matés Barco, profesor de la Universidad de Jaén. Nota en Internet, 29.XI.1998]


    "Me ha parecido interesantísimo". [Javier Paredes Alonso, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares. Cp. 15.XII.1998]


    "Profundo trabajo sobre un asunto apasionante". [Soledad Puértolas, escritora. Cp. 15.XII.1998]


    "Divertidísimo -para mí- estudio sobre el padre Coloma, personaje omnipresente en mi crianza de los años cincuenta". [Guillermo Fatás, profesor de la Universidad de Zaragoza y Director de la Institución Fernando el Católico. Cp. 23.XII.1998]


    "Me ha gustado mucho el análisis que hace, bastante completo y minucioso, a modo de un adecuado puzzle bien pensado en el que va encajando los distintos elementos, desde la vida del novelista a la gestación de la novela misma y, por supuesto, una acertada valoración de la veta antimasónica de Pequeñeces". [ José Antonio Ayala Pérez, profesor de la Universidad de Murcia y ensayista. Cp. 14.I.1999]


    "Un ejercicio de desvelamiento de sus claves concretas, sobre todo en la arquetípica Pequeñeces, es lo que lleva a cabo Ricardo Serna, estudioso y escritor zaragozano, en Masonería y Literatura. La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma, editado por la Fundación Universitaria Española. Trabajo académico, prologado por J.A. Ferrer Benimeli, en el que Serna desvela las alusiones y referencias a los masones que abundan en esa novela". [Guillermo Fatás Cabeza, Heraldo de Aragón, 4.II.1999]


    "Una auténtica novedad en las letras españolas. El especialista en libros sobre Masonería e historiador de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Ferrer Benimeli, prologa el libro". [Anónimo, Revista República de las Letras, Asociación Colegial de Escritores de España, A.C.E., septiembre 1999]

 

 
   
 
 
 


Es de piedra el poeta. La construcción de la rosa


    "Estos dos libros o colecciones de poemas, Es de piedra el poeta por un lado, y La construcción de la rosa por el otro, son dos muestras de cómo un autor al que todos consideramos prosista por naturaleza, sabe sin embargo manejar con destreza los hilos de la poesía para dejar al descubierto con enorme dignidad su lado más lírico.
    La poesía de Ricardo Serna -es preciso decirlo- no pretende sino reflejar estados anímicos, sentimientos humanos profundos, momentos antaño vividos con amargura o alegría. […] Sus poemas, exigentes y trabajados, no son de hoy mismo, sino que han reposado durante años, como el vino añejo, en las barricas de la memoria de su creador y en los archivos de su estudio. Todos se hallan sin excepción estructurados y medidos, incluso aunque no se ajusten al clasicismo estrófico riguroso por el que abogan, cada día con menor ahínco, los academicistas de turno. Esto me viene a recordar -permítanme la digresión- que Ricardo Serna es autor de un buen número de magníficos sonetos clásicos, todavía inéditos, agrupados en dos libros que titula Sobre la lluvia (sonetos de amor) y Perfiles (sonetos de homenaje), y que merecerían ver la luz sin tardanza.
    Las influencias recibidas por Ricardo Serna se me antojan variadísimas. Algunas hay sin duda de los poetas románticos, a los que Serna leyó en su juventud. También me parece ver entre líneas la huella de algunos autores vanguardistas, del mejor Machado y de algunos franceses como Baudelaire y Reverdy, así como de poetas por los que Ricardo Serna ha tenido y tiene -me consta- cierta predilección, como Leopoldo de Luis, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda o el más cercano y magnífico Luis Antonio de Villena, todos tan distantes y distintos entre sí". [Laura Suso, licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, Fragmentos del Prólogo, 2.VIII.1999]


    "Ricardo Serna ha publicado recientemente un poemario, Es de piedra el poeta. La construcción de la rosa. Ricardo Serna Galindo nació en Zaragoza, es licenciado en Filosofía y Letras. Comenzó publicando relatos y poemas en la revista Gaudeamus, en la que continuó colaborando asiduamente. Reproducimos un poema de un libro del presente poemario". [reproducen La construcción de la rosa, p. 206]. [Anónimo, Revista República de las Letras, Asociación Colegial de Escritores de España, A.C.E., septiembre 1999]

 

 
   
 
 
 


Los días amargos

    "Los días amargos hieren más que cualquier otoño. Enhorabuena por el texto". [Raúl Guerra Garrido, escritor. Cp. 25.X.2000]


    "El escritor zaragozano Ricardo Serna ha presentado en Zaragoza su última novela. Los días amargos es el testimonio de quien se ha sentido condenado a muerte por el cáncer y ha sobrevivido finalmente para contarlo". [Raquel Goyeneche, Heraldo de Aragón, 30.X.2000]


    "Como bien sabía Susan Sontag, de la enfermedad también es posible extraer metáforas; de hecho, ¿qué sería de la literatura sin la neurastenia de Juan Ramón Jiménez, o sin el asma de Proust o de Lezama Lima? Si el sueño de la razón produce monstruos, del dolor producido por los males físicos es posible hacer arte; y si ese arte se convierte en vehículo de esperanza para quienes también lo padecen, el provecho será todavía mayor.
    Valga lo dicho para el libro que acaba de publicar Ricardo Serna, titulado Los días amargos, que ya desde su título se convierte en la desasosegada crónica de una muerte anunciada que, afortunadamente, no cumplió su sentencia. La historia está sacada de la realidad, y marcó a su autor -y protagonista de la obra- de forma indeleble: el diagnóstico de un cáncer cayó como una losa sobre Eduardo Gros, trasunto de Serna en la novela, quien confiesa en el momento de conocer su enfermedad: "Era un hombre vencido, un animal acorralado entre los perros voraces de una partida de caza en la que yo, inexplicablemente, era la presa".
No será éste, sin embargo, el rumbo que tomará el protagonista del libro en los meses siguientes: Eduardo Gros opta por no dejarse vencer, por luchar por su vida y exprimirse casi hasta límites sobrehumanos, siempre movido por una esperanza y un anhelo de vida que fueron los que le hicieron salir de ese negro túnel. Ricardo Serna narra con precisión su bajada a los infiernos y subsiguiente ascensión de nuevo a la vida, arrojando una luz de esperanza hacia todos aquellos que se encuentran en su misma situación". [Miguel Ángel Ordovás, El Periódico de Aragón, 3.XI.2000]


    "[Un libro] de gran utilidad a los lectores". [Pedro Antonio Urbina, escritor. Cp. 6.XI.2000]

    "Su libro, lleno de realismo y vitalidad, nos recuerda que las actuaciones del ser humano están llenas de sentimientos y emociones, y que éstas son un buen compañero de viaje". [Alfredo Pérez Lambán, doctor en Medicina. Cp. 7.XI.2000]


    "Ante todo, mi enhorabuena: una primera mirada me ha descubierto en claridad la presencia de su voz, la aventura". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 10.XI.2000]


    "Interesante y sentida". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E y escritor. Cp. 10.XI.2000]


    "Quiero agradecerte el esfuerzo personal de compartir tu experiencia vital, que sin duda nos ayudará a superarnos". [Miguel Á. Gargallo Lozano, Presidente de la Comisión de Cultura, Excma. Diputación de Zaragoza. Cp. 22.XI.2000]


    "Te leí de tirón. Escribes muy bien. Me encantó. Tienes un estilo fuerte, intimista, tenso, lúcido, limpio, realista". [Felipe A. Calvo, doctor en Medicina. Cp. 27.XI.2000]


    "Es una obra autobiográfica en la que relata su propia lucha". [Mercedes Pérez, Heraldo de Huesca, 17.XII.2000]


    "Te felicito por haber podido transmitir una experiencia que está en la esencia del ser humano: la lucha contra la enfermedad, la aceptación de las limitaciones". [Soledad Puértolas, escritora. Cp. 10.I.2001]


    "Te transmito mi felicitación sincera: es un libro muy bien escrito, ágil y conmovedor; en resumen, una aproximación a la enfermedad que, me parece a mí, también habrá de ayudar a mucha gente". [Pedro Antonio Urbina, escritor. Cp. 16.I.2001]


    "Ricardo Serna es un autor de fibra y notoria sensibilidad. Por eso no se ha conformado esta vez con relatarnos una historia llena de pasión y buen decir, sino que haciendo una difícil pirueta literaria, nos cuenta una experiencia propia, vivida trece años atrás, por medio de las voces y acciones de personajes apenas apuntados, aunque ejemplarmente útiles. [...] Serna es capaz de distanciarse lo suficiente en lo personal como para ofrecernos un relato fluido, correcto, apasionante y bien tramado desde el punto de vista narrativo. La dureza de los argumentos queda matizada de manera justa con la calidez expresiva derivada de un lenguaje tan cercano como elaborado que facilita sobremanera la asimilación rápida de la historia. [...] Me parece una novela que atrapa de principio a fin, y la creo tan apta para los jóvenes como para los adultos, pues a todos, tengamos la edad que tengamos, nos hará reflexionar un poco sobre la fragilidad del ser humano y el valor de la fuerza de voluntad. Léanla. Ya verán cómo no me faltan motivos para calificarla de lectura recomendable". [Juan Carlos Pérez, revista La Acacia, febrero 2001]


    "Con esta nueva novela, Ricardo Serna logra dar un valiosísimo testimonio de lucha, esfuerzo y superación ante las dificultades con que la vida nos puede sorprender, a la vez que logra crear una verdadera obra de arte. La historia engancha, entretiene y apasiona. Una novela, en definitiva, dura, intensa y humana al mismo tiempo". [Joaquín Abadía, El Periódico de Aragón, 11.VI.2002]


 
   
 
 
 


www.anónimo.es

    "Los poemas me han gustado, aunque aún haya de darles esa lectura sosegada, en soledad". [Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 5.VI.2001]


    "Gracias por tu bello poemario, por el fantasma de Labordeta, a quien también admiro, por tanto testimonio de buenas letras". [Miguel Delibes, Académico de la R.A.E. y escritor. Cp. 21.VI.2001]


    "Si viviese hoy, y es una pena que no sea así, Miguel Labordeta (1921-1969) tendría ochenta años. Su obra expresionista y torrencial está ahí, crece en secreto y hacia adentro. Ricardo Serna ha querido dialogar con el poeta y glosar su obra, sus símbolos, su verso denso, prensado y auténtico". [Antón Castro, Heraldo de Aragón, 22.VI.2001]


    "Ricardo Serna (Zaragoza, 1954), licenciado en Filosofía y Letras y profesor de Literatura española, es un escritor que cuenta en su currículo con una amplia lista de obras, principalmente de narrativa, aunque ha hecho también incursiones en los géneros del ensayo y la poesía. Ahora publica www.anónimo.es, curioso título para un poemario que sirve de homenaje a Miguel Labordeta, cuya obra conoció Serna tardíamente, pero que le impresionó por su coherencia y profundidad. Los catorce poemas que componen el libro acogen las distintas secuencias de la historia de un hombre que intenta descubrir la autoría de unos poemas sin firma que encuentra casualmente en una notaría. Para averiguar la identidad del poeta solicita ayuda a través de Internet y establece una especie de juego literario con el que busca la complicidad del lector". [ José Luis Solanilla, Heraldo de Aragón, 23.VI.2001]


    "Enhorabuena por tu libro". [Ana María Navales, escritora y directora de la revista Turia. Cp. 4.VII.2001]


    "El libro tiene una presencia muy cuidada y bonita tipografía; lo leeré con atención". [Pedro Antonio Urbina, escritor. Cp. 17.VII.2001]


    "Difícil pero serio, profundo e importante poemario por el que te felicito". [Luciano Varea, poeta y crítico literario. Cp. 14.IX.2001]


    "He disfrutado lo mío con sus poemas; algunos -no soy crítico ni tengo formación, pero he leído no poco- preciosos. Por razones subjetivas, me ha encantado Las bodegas del Ebro. Y el Horizonte de la ruina tiene versos que impresionan de veras". [Guillermo Fatás Cabeza, Director de Heraldo de Aragón. Cp. 22.IV.2002]

 

 
   
 
 
 

Caballeros de la luz

    "Tenemos entre manos un libro con dieciocho historias diferentes. Cada una constituye un particular universo, pero todas ellas en conjunto -al margen de asuntos y extensiones- se vertebran en torno a un estilo literario original de trazas clásicas, con toques ligeros de ironía y humor que agradan siempre y alivian el peso de ciertos mensajes.
    Los argumentos no carecen en ningún caso de originalidad e interés. Hasta en los cuentos más breves, o en aquellos en los que lo descriptivo se apodera relativamente de lo inventado, el asunto aparece como elemento de soporte estructural. Se nos cuentan historias verdaderamente sugerentes, como la del protagonista de Nadie lleva zapatos en el cielo, un difunto que nos descubre, en clave de humor sardónico, el cómo y porqués de su muerte y sus posteriores decepciones familiares. O esa otra y bien documentada historia que nos adentra en la ceremonia de iniciación de un profano en una logia masónica, pieza impresionante por su presunto verismo y que, además, da título al volumen, Caballeros de la luz, donde el protagonista nos guía por la senda de sus experiencias rituales. Tengo una personal predilección por el cuento titulado Mi primera escuela, donde Serna nos introduce, con admirable sencillez narrativa, en un ambiente rural oscense de la España de posguerra para sumergir de inmediato nuestra imaginación en una historia humana que consigue involucrar al lector de manera rápida y eficaz. En Un pueblo entre la bruma, la magia nos cala hasta los huesos como un fino sirimiri norteño y nos embebe de una realidad imposible que parece hallarse al alcance de nuestras manos.
    Algunos de los relatos aquí reunidos contienen un hábil entreverado de hechos y personajes reales, existentes, veraces, con otros que no lo son en absoluto. El juego literario y los gozos de la creación laberíntica, cobran en esta nueva entrega de Ricardo Serna un especial protagonismo. De esta manera, verdad y ficción, vida e imaginación, se hacen objeto literario indivisible y sujeto activo de los cuentos.
    Este libro, como tantos otros, se ha escrito para ser leído sin prisa, saboreando cada frase, disfrutando morosamente de los mundos arcanos que el escritor esconde entre líneas, bajo el perfil inquietante de los párrafos que conforman sus atractivos relatos". [Juan Manuel Matés Barco, ensayista y profesor de la Universidad de Jaén. Texto crítico en contraportada del volumen, 2.IX.2004]


    "Su prosa es atrevida, descarada. Buena señal".
[Miguel Delibes, Académico de la R.A.E y novelista. Cp. 13.XI.2004]


    "Es una edición muy buena, muy cuidada. Mi enhorabuena. Deseo que su libro se difunda y sea bien leído".
[Pedro Antonio Urbina, escritor. Cp. 15.XI.2004]


    "Los cuentos, estupendos. He pasado una buena tarde con ellos"
. [José Luis Melero Rivas, bibliófilo y ensayista. Cp. noviembre 2004]


    "Caballeros de la luz, dieciocho relatos en los que se denota la pasión de este zaragozano por la literatura y también por la Masonería, cuyos ritos iniciáticos configuran una de las tramas. Su estilo está cercano al del novecentista Gabriel Miró, sin olvidar a sus admirados Torrente Ballester, Delibes, Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez y Francisco Umbral". [Lourdes Buisán, Diario del Alto Aragón, 17.XI.2004]


    "Me ha gustado su tono general de nostalgia cálida".
[Alonso Zamora Vicente, Académico de la R.A.E y escritor. Cp. 18.XI.2004]


    "Escribe endiabladamente bien y cuenta las cosas desde una proximidad que las hace inmensamente grandes. En el fondo, así es el mundo".
[Antonio Ceruelo, fotógrafo. Cp. diciembre 2004]


    "Estoy leyendo con mucho gusto
Caballeros de la luz. Le felicito por el libro". [José María Merino, escritor. Cp. 14.XII.2004]


    "Decirle a un maestro, en la más amplia acepción del término como es tu caso, que gustan sus escritos, resulta pueril. Yo me atrevo a decirlo aunque mi opinión no tenga valor alguno. Me parece especialmente divertido y ocurrente el engañoso galimatías en los primeros párrafos de El maestro y la gallina".
[Luis Gómez Zapata, Diario del Alto Aragón, Cp. 16.XII.2004]


    "Ricardo Serna publica en Arbalea
Caballeros de la luz, una muy curiosa colección de cuentos, incluido uno muy sabroso y bien documentado sobre ritos masónicos". [Eloy Fernández Clemente, Catedrático de Historia Económica y escritor, Qriterio Aragonés, 14.I.2005]


    "Además de abordar temas masónicos, nos aporta una esencial materia de reflexión sobre el mundo cotidiano y los recuerdos". [Víctor Guerra, periodista y escritor. De una reseña publicada en Internet, enero 2005]


    "Me ha gustado mucho el tono mágico de los últimos relatos, y la descripción iniciática del que dá título al libro". [Dino Valls, artista pintor, Cp. 9.III.2005]


    “La prosa de Ricardo Serna es clara, precisa, serena; fluye limpiamente dejando traslucir un punto de inocencia, contrastado por la experiencia. Él sabe acoger, envolver al lector en el mundo que le va mostrando. Sus descripciones son sobrias y profundas a un tiempo. Sólo desvela aquello que es preciso saber, sin divagaciones ni circunloquios, sin alardes de virtuosismo narcisista. Su universo de sensaciones, afectos, ideas y razonamientos va aflorando mientras habla desde dentro de sí mismo, con naturalidad. Va tocando fibras que siempre quedan inacabadas, sin imposiciones, sin creencias previas que comunicar, flotando a veces una sutil sensación de duda que va incidiendo en el devenir de lo humano.
    Ricardo Serna es un artista de la palabra. Su obra trasluce siempre un aura de luz blanca". [María José Lacalzada de Mateo, Doctora en Historia, ensayista y profesora de Universidad, Cp. 24.VI.2005]


    “…un escritor cuya reconfortante imaginación alienta y consuela la percepción de la realidad. Coincidiendo con numerosas opiniones y distintos medios, la laboriosa tela de araña que ha ido tejiendo para entretener nuestra necesaria y voluntaria espera es la siguiente: lenguaje llano pero selecto con rica adjetivación, frases de hondo lirismo cuajadas de imágenes poéticas, monólogos interiores que descubren personajes atemorizados por las condiciones de una vida hostil, velando por el amor y reflexionando como única solución para salvar su soledad.
    En Caballeros de la luz nos ofrece dieciocho historias diferentes. El mismo autor en su prólogo, absolutamente magistral, nos asevera que un buen relato, para serlo, ha de poseer un argumento original y entretenido, un planteamiento inteligente y ágil, un desarrollo compatible y un desenlace si no sorprendente, sí cuando menos audaz e imaginativo. […] Continúo, personalmente, emocionándome cada vez que leo y releo Zumo de piña, la tierna pasión sentida por un profesor de literatura hacia una joven a la que triplica la edad, y Jazz, otra pasión transgresora. Me complacen las profundas y lúcidas reflexiones de Cuatro líneas y Memorias de un muerto apacible. Gracias, Ricardo, porque tus libros son el placer de la memoria…” [Javier Nicolás García, Revista Spend In nº 8, verano 2005]


    “Me gustó tu libro de relatos, lleno de personajes sencillos como tú y como yo, de esas personas que viven y sienten y piensan inmersos en la vida cotidiana. De lenguaje claro, que te arrastra al ambiente de la historia sin darte cuenta y ya estás ahí dentro, en ese pueblo, o en esa ciudad, sintiendo y viviendo como ese personaje”. [Purificación Menaya, escritora. Cp. 21.X.2006]


    “Hoy son muchos los escritores aragoneses de los que nos podemos sentir muy ufanos, pues su prestigio y sus libros han brincado de las fronteras de nuestra comunidad a otras tierras españolas e, incluso, han horadado los muros que cercan las ciudades extranjeras. Cito a algunos. Seguro estoy de olvidar a otros cuyos méritos no son menores, pero el seco enunciado de nombres y apellidos de escritores por todos conocidos, además de aburrido, siempre resultaría incompleto además de injusto. Es así que menciono a quienes primero a la memoria, a la pluma, me acuden y, siempre olvidando a otros autores de mucho mérito, citaré a José Luis Corral, Rosendo Tello, Javier Barreiro, Manuel Vilas, Ricardo Serna…, escritores prolíficos y cultivadores de diferentes géneros, auténticos humanistas que, día a día, hacen de Aragón una tierra universalmente conocida”. [Julio Cristellys Barrera, Revista Criaturas Saturnianas núm. 5, Zaragoza, Asociación Aragonesa de Escritores, segundo semestre 2006]


    “Caballeros de la luz me ha gustado mucho. Son relatos serenos, placenteros algunos, otros sugestivos, y varios con una pizca de erotismo. Como siempre, me encanta tu sintaxis […] Cuando he ido leyendo cada uno de tus cuentos, me ha parecido estar oyéndote de viva voz, pues creo que muchos de tus giros verbales orales son los mismos que cuando escribes, lo que confiere a tus relatos una naturalidad lingüística sin atisbo ninguno de petulancia ni de la jactancia que puede verse en otros escritores. El cuento Caballeros de la luz, conforme lo leía me parecía estar asistiendo a la escena, a la ceremonia, que la describes de maravilla. Mi primera escuela, El maestro y la gallina, La fonda caracense… me han hecho sentir muy a gusto leyéndolos. Se nota tu vocación educativa, que no la puedes olvidar, y las experiencias que hayas podido tener en estas lides, que habrán sido muchas y muy buenas”. [Rafael Sánchez Sánchez, Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, Gestor cultural y escritor. Cp. 28.III.2007]


 
   
 
 
 

El laberinto de los goliardos

    El laberinto de los goliardos es, ante todo, una inquietante y deleitosa novela en la que Ricardo Serna nos presenta un personaje narrador, Jaime Iturbe, que se fija y dibuja enseguida en la mente de los lectores como el factótum esencial del relato. De su mano entraremos con orden en el planteamiento del asunto.
    Iturbe, profesor de enseñanza secundaria y escritor aficionado al jazz, nos cuenta en primera persona, a la vez con llaneza y auténtica pasión de aventurero, una impagable vivencia que ha cambiado su manera de contemplar la vida y la forma de ver su propia realidad como ser ubicado en el tiempo.
    Los conceptos de tiempo y espacio van a ser los goznes sobre los que gire la tesis de la novela. El tiempo como irrealidad, la sucesión de los siglos como simple artificio de la inteligencia.
    En un inextricable laberinto de subterráneos y enigmáticos pasadizos secretos, Jaime Iturbe descubrirá con asombro que los conceptos que utilizamos para definir y ordenar el tiempo material – pasado, presente y futuro- no son en verdad sino meras ilusiones de la razón práctica.
    Al misterio de los argumentos vertebrales hay que unir el interés de las varias historias paralelas que se suceden y entrelazan, como por ejemplo el erotismo que irradia un lance amoroso entre Iturbe y Susana Alconchel, la joven maestra del pueblo, así como la belleza formal de las descripciones que pueblan la novela y la naturalidad de los diálogos, que se cuelgan con ligereza, elegancia y oportunidad de los diferentes capítulos.
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